Vivienda y Salud Vivienda y salud, una cuestión fundamental. 

Msc. Eric Solera Mata, Sociólogo

Gerente de Desarrollo Comunitario,

Hábitat para la Humanidad América Latina y el Caribe.

 

La vivienda es un factor fundamental para la salud y el desarrollo de las familias y comunidades.  Para millones de personas alrededor del mundo, especialmente niñas y niños en condición de pobreza, mejorar su situación de vivienda puede marcar la diferencia entre tener una vida sana o padecer múltiples enfermedades,  entre ser escolarmente exitosos o sufrir rezago, entre prosperar o quedar atrapados en el círculo de la pobreza, entre  asegurar una vida de calidad o sufrir una muerte prematura.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el mundo hay unos 10 millones de personas que sufren el Mal de Chagas, sobre todo en América Latina. Las grietas o huecos en las  paredes de las viviendas precarias son los principales lugares donde se aloja el  vector de trasmisión de esta enfermedad, que es un insecto llamado chinche o vinchuca.  Se ha verificado que el 30% las personas afectadas por este mal sufren alteraciones cardiacas y el 10% son afectadas por problemas digestivos y neurológicos, entre otros.  Unas 10 mil personas mueren al año por la incidencia de este mal. La OMS considera indispensable el mejoramiento habitacional para combatir el vector de trasmisión, ya que no existe vacuna.[1]

UNICEF estima que más de 400 millones de niños de todo el mundo sufren de una falta de acceso seguro a agua y saneamiento, y que la falta de agua potable contribuye anualmente a la muerte de 1,5 millones de niños menores de 5 años por diarrea. Naciones Unidas estima que si se lograra un acceso universal en el año 2015, se evitaría la muerte de 2 millones de personas en el mundo, durante la década del 2020.

En países como los centroamericanos, entre el 20% y el 40% de las viviendas tienen piso de tierra.

Este tipo de cimiento genera una alta exposición de los niños y niñas menores pequeños a infecciones por parásitos intestinales trasmitidos por el contacto con la tierra (geohelmintos), cuya gravedad no solo reside en su efecto inmediato sobre su salud y nutrición, sino también sobre su desarrollo cognitivo.  Según un informe del BID y la OPS, se estima que “los niños pierden un promedio de 3.75 puntos de cociente intelectual por cada infección por geohelmintos”.  Además, “a largo plazo  estos parásitos pueden limitar el potencial económico hasta en un 43 por ciento”.[2]

Esta breve referencia de algunos indicadores ilustra como enfermedades gastrointestinales, respiratorias, infecciosas, parasitarias e, incluso, de carácter psíquico están fuertemente asociadas a causas que tienen que ver con las condiciones de la vivienda: su iluminación y ventilación, la disponibilidad de espacio, la calidad de los materiales y la construcción, el acceso a servicios básicos, las condiciones del entorno inmediato, su capacidad de proteger de los elementos del ambiente y de la incidencia de animales trasmisores de microorganismos perniciosos.

Frente a esta realidad desafiante, Hábitat para la Humanidad está construyendo estrategias de trabajo que consideran al menos tres aspectos claves  de la vivienda: sus características físicas y funcionales, su relación con el entorno, los usos y prácticas de las personas acerca de su vivienda.  Esto nos lleva a su vez a tres ámbitos de intervención estrechamente interrelacionados: el mejoramiento material de las viviendas, los procesos de educación y aprendizaje comunitario, el fortalecimiento de la organización de las comunidades en territorios seleccionados por su problemática.

Un ejemplo de ello es el proyecto realizado en la isla de San Andrés (Colombia).  A partir de un proceso de diagnóstico y de diálogo con la comunidad, se evidenció la urgencia de responder a la alta incidencia del dengue, la diarrea y la leptospirosis.  Se atendieron mejoras habitacionales mediante sistemas saludables de captación de agua de lluvia para su potabilización y uso seguro; se mejoró la calidad y disposición adecuada de las aguas residuales, así como el alcantarillado; también se acondicionaron los espacios de cocina para el almacenamiento y manipulación segura de los alimentos.  Además se realizó todo un trabajo de educación y acompañamiento con las familias, orientado a fortalecer o transformar prácticas culturales, de manera que sean ellas mismas las principales gestoras y garantes de su salud.    Se capacitaron además, agentes comunitarios con el afán de incrementar  la capacidad de gestión comunitaria en favor de la salud y que se evite así, la dependencia de actores externos a la comunidad.

Con este tipo de proyectos se modela en la práctica, una forma de intervención que puede ser replicada no solo por otras organizaciones sino por la formulación de políticas públicas locales y nacionales, las cuales son indispensables para lograr  transformaciones más amplias y profundas en favor de la salud y la calidad de vida de las familias que sufren la precariedad habitacional.    Estamos comprometidos con este esfuerzo, porque, al fin y al cabo, este es un caso donde podemos aducir sin exageraciones…  que se trata de un asunto que puede ser de vida o muerte.    [VP1]


[2] OPS, BID et al, Un Llamado a la Acción: Hacer frente a los helmintos transmitidos por el contacto con el suelo en Latino América y el Caribe, 2011


 [VP1]Buenísimo el final!

Cooperemos por el agua limpia, segura, y su uso racional

Juan Carlos Sapién, Gerente de Proyectos de Soluciones Habitacionales

Maria Luisa Zanelli, Gerente de Incidencia y Alianzas

Departamento de Vivienda y Asentamientos Humanos

Habitat para la Humanidad América Latina y Caribe

 

El 71% de la superficie del planeta es agua, el 2.5% es agua dulce, y sólo el 1% de ésta, es apta para el consumo humano[1]; si esta pequeña cuota que nos brinda el planeta sigue siendo utilizada de manera irracional y descontrolada particularmente en zonas urbanas, el agua podría no lograr una tasa suficiente de renovación frente a la demanda; o podría estar tan contaminada que sería prácticamente inútil. Mientras tanto, el agua de lluvia se desaprovecha casi totalmente en las ciudades, se transforma en aguas grises generadoras de problemas ambientales. Lograr agua limpia, segura, y su uso racional es sin duda uno de los problemas más serios que debemos enfrentar en las próximas décadas[2].

 

En el 2002[3], el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales  estableció que “El derecho humano al agua es indispensable para una vida humana digna”, y lo define como “el derecho de cada uno a disponer de agua suficiente, saludable, aceptable, físicamente accesible y asequible para su uso personal y doméstico”. En el 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas[4] reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos. Reducir la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potables  es la meta 7 de los Objetivos del Milenio al 2015. Este marco ha permitido avances en la descentralización, regulación y control de servicios en la región[5].

 

En América Latina, el 21% de las viviendas urbanas latinoamericanas no tienen la infraestructura básica necesaria y un 9%  carece de agua potable[6].  Se estima que el 40% del agua tratada se pierde por un mal funcionamiento de la infraestructura, fugas[7] y usos inadecuados, mientras que las políticas tarifarias no siempre cubren los costes de operación y raramente benefician a los más pobres[8]. Guatemala, Haití, Nicaragua y Bolivia son los países con niveles más críticos de acceso a agua concentrándose de manera significativa en los barrios marginales[9] de las  ciudades.

 

Hábitat para la Humanidad – Región América Latina y Caribe HPH ALC identifica las cadenas de valor de agua y saneamiento en ámbitos locales, se involucra en educación para la vivienda saludable, tecnologías adecuadas, empoderamiento de las mujeres y grupos vulnerables para influir en mejorar la gestión del agua. Ejemplo de cómo HPH ALC está exitosamente involucrándose desde un enfoque comunitario:

 

El proyecto Varjada en Brasil, el acceso al agua fue facilitado a través de tecnologías adecuadas como la captación de agua de lluvia. Involucrando a los líderes comunitarios se identificó que el agua potable fue la mayor necesidad comunitaria. El agua no solo fue significativa para mejorar la calidad de vida, sino también para las mujeres que invertían varias horas cada día recolectando agua desde largas distancias. Una vez que se resolvió el problema del agua, las mujeres empezaron a invertir más tiempo en actividades, como la producción y venta de artesanías, incrementando sus ingresos, mejorando la calidad de sus viviendas,  invirtiendo más en la educación de sus hijos y experimentando un mayor nivel de autoestima. Además, se organizaron en una asociación, por el desarrollo de la comunidad[10].

 

En la comunidad “La Gallina”, Nicaragua  se conforman el comité de agua y saneamiento, y el comité de prevención de desastres; se forman facilitadores comunitarios para el cambio de comportamiento en agua y saneamiento, y en educación financiera; las familias son capacitadas en autoconstrucción, producción de materiales, uso y mantenimiento de la tecnología de inodoro ecológico; se informa sobre ley de Vivienda, y pasos para legalizar la propiedad; la comunidad elabora su plan de riesgos y amenazas; a través de un trabajo en alianza (gobierno nacional y local, ONG, la comunidad, el sector privado, voluntarios, agencias internacionales, y las familias) se optimizan los recursos para invertir en agua y saneamiento; con todo ello se busca expandir el alcance de la intervención en agua, saneamiento e higiene a una transformación más integral de la comunidad[11].

El agua es un factor clave en el desarrollo socio económico, la erradicación de la pobreza, la equidad social, la igualdad de género y la sostenibilidad ambiental.

Los crecientes niveles de urbanización en la región, los efectos del cambio climático, y el impacto que la ausencia del agua limpia tiene en la salud[12] llama a la acción que enfrente de manera urgente  los desafíos que implican mejorar el acceso de individuos y comunidades al agua potable y condiciones de vida higiénicas. A partir de ello, las recomendaciones:

v  Mayor cooperación y participación entre gobiernos, agencias internacionales, organizaciones no-gubernamentales, sector privado, y comunidades; pues el acceso a recursos financieros, capacitación, tecnología, políticas adecuadas son aún barreras que requieren intervención para garantizar el acceso a agua limpia;

v  Incrementar la voluntad política de los gobiernos, la gestión del agua requiere cooperación efectiva entre niveles de gobierno, garantizar el agua como un derecho humano; y el equilibrio entre las  diferentes necesidades y prioridades en la sociedad;

v  Garantizar que el derecho al agua no se limite a ofrecer infraestructuras. Existen desafíos importantes en términos de eficiencia, disponibilidad, calidad, asequibilidad y continuidad. Superarlos requiere la revisión y el perfeccionamiento de los modelos de gobernanza, gestión y financiación;

v  Desarrollar un enfoque territorial, integral , multidisciplinario considerando factores culturales, educativos y científicos en su diferentes dimensiones legales, institucionales y económico, sociales y políticos;

v  Asumir abordajes metodológicos que priorizan el protagonismo comunitario; promueven procesos educativos y de sensibilización en la prácticas concreta (formación en la acción); mejoramiento de las condiciones físicas; reducir las prácticas individuales (o incluso comunitarias) de desperdicio de agua potable; fortalecimiento de capacidad de gestión del servicio; y generación de conocimientos y propuestas para la transformación de las políticas y sistemas que inciden en la problemática.


[2] Para mayor información visitar http://www.revistaciencias.unam.mx

[3] Observación General Nº 15 sobre el Derecho al Agua http://www.un.org/spanish/waterforlifedecade/human_right_to_water.shtml;

[4] Resolución 64/292,

[5] Estado de las Ciudades en América Latina y Caribe, ONU Habitat 2012 p.79

[6] Un espacio para el desarrollo: Los mercados de vivienda en América Latina y el Caribe, BID; p.2

[7] Debido a las fugas en las redes de distribución urbana se pierde hasta un 50%  del líquido, que equivales a 250 a 500 millones de m3 de pérdida de agua potable al año en las megas ciudades; lo que equivaldría a abastecer alrededor de 10 a 20 millones de personas más en cada gran ciudad. http://www.unesco.org/water/news/newsletter/247_es.shtml y en http://www.un.org/spanish/waterforlifedecade/swm_cities_zaragoza_2010/pdf/facts_and_figures_long_final_spa.pdf

[8] ONU HABITAT 2012, p. 80

[10] Para  mayor información sobre esta experiencia, escriba a: dmoraes@habitatbrasil.org.br; o visite: www.habitatbrasil.org.br

[11] Para  mayor información sobre estas experiencias, escriba a: fmatus@habitatnicaragua.org.ni; o  viste:www.habitatnicaragua.org

[12] UNICEF calcula a nivel mundial que más de 400 millones de niños sufren por una falta de acceso seguro a este recurso. La organización mundial cree que la falta de agua potable contribuye anualmente a la muerte de 1.5 millones de niños menores de 5 años, debido a la diarrea.

Promover la Justicia Social eliminando las barreras para el Acceso al Derecho a la Vivienda Adecuada

Maria Luisa Zanelli

Incidencia Política, Departamento de vivienda y Asentamientos Humanos

Hábitat para la Humanidad Latino América y el Caribe

 

En este artículo se presentan las barreras que enfrentan miles de familias para acceder a la justicia por la seguridad de la tenencia de  la tierra urbana en Brazil; y como el trabajo de HPH Brazil y socios locales  busca hacer la diferencia en las condiciones de habitabilidad de los más vulnerables.

 

 

Antecedentes

En Brazil, alrededor del 40% de las familias que viven en las áreas urbanas no cuentan con la seguridad de la tenencia de la tierra que ocupan. El Estatuto de la  Ciudad (Ley No. 10.257 – 2001) provee instrumentos concretos e innovadores como el Usucapion Especial (colectivo) – UEc que favorece el acceso de las familias económicamente más vulnerables a la justicia por el reconocimiento de los derechos de propiedad urbana.

El UEc permite; a) emprender acciones legales de manera colectiva; ii) superar barreras en los procesos administrativos y legales; iii) reducir pasos en los procedimientos; y iv) establecer 5 años como el tiempo de ocupación requerido para solicitar el UEc (este tiempo puede acumularse agregando la antigüedad del predecesor en la ocupación del predio, si existe una ocupación continua entre ambos).  Sin embargo, aún con este marco legal favorable, en la práctica  los jueces del Estado de Pernambuco en Brasil están obstaculizando la implementación del UEc, y consecuentemente están excluyendo a las familias del  acceso a la justicia.

Evidencias

Un estudio desarrollado por Hábitat para la Humanidad  Brasil (HpH) y el Centro Dom Helder Camara CENDHEC[1] quienes son también implementadores socios del Proyecto de empoderamiento a las mujeres y grupos vulnerables para que puedan ejercer sus derechos para la inclusión y tenencia de la tierra y propiedad, muestra dos tipos de obstáculos: i) estructural (burocracia y conflictos en las instituciones estatales) y ii)una restrictiva interpretación de las normas legales existentes por las autoridades de justicia.

Una primera fase del estudio se basό en una muestra de 63 casos individuales y colectivos de usucapion (13.5%) de un total de 472 casos en el poder judicial relacionados a los asentamientos informales de  Mangueira y Mustardinha clasificados dentro de las Zonas Especiales de Interés (ZEIS) en la ciudad de Recife.

Se necesita un total de 42 meses para que un caso de UEc viaje desde la etapa de admisión en el Poder Judicial a la primera audiencia con el juez. Este largo camino incluye:

  • 16 meses para que un caso de UEC viaje desde la etapa de admisión en el Poder Judicial ante un juez que lo evalúe por primera vez.
  • Hasta 17 meses entre la ingesta de un reclamo de UEc y la llamada inicial del juez al propietario del terreno a aparecer. Sin embargo, el estudio muestra que los jueces no llaman  al propietario de la tierra a comparecer ante el tribunal en el 63% de los casos UEc.
  • La intervención fiscal general también es necesaria en el proceso de UEc, en el 46% de los casos su respuesta tomó un máximo de 5 meses, 9% tardó 5 meses a 1 año, el 36% de 1 año, y el 9% de los casos se hizo cargo 3 años.

Además de este proceso que consume tanto tiempo:

  • En el 79% de los casos UEc estudiados los jueces no consultaron a la Administración Pública, lo cual es un requisito legal en el proceso.
  • En el 21% de los casos UEc, donde se consultó a la Administración Pública, sólo el 25% de las consultas fueron respondidas por las autoridades municipales, el 76% por las autoridades del Estado, y sólo el 25% de las autoridades federales.

Time is a serious obstacle to guarantee the right to justice, and it highlights the difficulty in the Judiciary to visualize and understand land tenure regularization according to the mandate of the Statute of the City law.

En una segunda fase se analizaron las causas de la demora de los jueces para emitir su decisión final. El estudio analizó un total de 45 casos (50.56% de 89 casos UEc en el ZEIS de Mustardinha).

 

Las principales causas identificadas:

1)     l conflicto de competencias, dentro del Poder Judicial sobre quién es competente para llevar a cabo los procedimientos UEC;

2)     el tiempo tomado por los administradores de la justicia en los litigios;

3)     poco reconocimiento de la ZEIS, la designación de los asentamientos como ZEIS no se menciona en las decisiones del juez;

4)     la interpretación restrictiva del artículo 10 y 12 del Estatuto de la Ley de la Ciudad (no-individualización de las parcelas, y las familias económicamente vulnerables deberían tener todos los beneficios judiciales y la asistencia jurídica gratuita, pero en cambio las ONG como CENDHEC y otros ofrecen jurídica gratuita apoyo)

Conclusión:

En ninguno de los casos UEc estudiados había una sentencia favorable declarada por el juez, los económicamente más vulnerables no son capaces de acceder a la justicia necesaria para regularizar la tenencia de la tierra. Los jueces no habían respondido a los principios del Estatuto de la Ciudad, el derecho de acceso a la justicia y el derecho a una vivienda adecuada a lo largo de su toma de decisiones. Esto pone de relieve que el Estatuto de la ley de la Ciudad no ha ganado legitimidad en toda la sociedad y, especialmente, en el poder judicial que está bloqueando su implementación.

Que está haciendo HFH Brazil?

Proyecto de empoderamiento a las mujeres y grupos vulnerables para que puedan ejercer sus derechos para la inclusión y tenencia de la tierra y propiedad, Hábitat para la Humanidad tiene como objetivo aumentar el acceso de las mujeres y los grupos vulnerables para asegurar la tenencia de la tierra después de las estrategias de promoción como: ciudadanía empoderamiento y el fortalecimiento de las redes comunitarias (capaces de defender, defender y ejercer control social, con las mujeres como protagonistas), las entidades especializadas en las oficinas estatales y municipales, y un Poder Judicial que utiliza todo el potencial de las leyes existentes en beneficio de los grupos destinatarios. Se espera que esto mejore el acceso a la justicia con la inclusión, la receptividad, la responsabilidad, la eficiencia y la transparencia

El Foro, una publicación trimestral de Hábitat para la Humanidad, indaga sobre la problemática relacionada con vivienda y pobreza, describe el trabajo que Hábitat hace alrededor del mundo y ofrece un análisis a fondo de programas innovadores que abordan la necesidad de una vivienda adecuada.

Esta edición de la revista explora como Hábitat para la Humanidad y sus aliados han abordado cada fase del ciclo de gestión del riesgo de desastres, destacando los proyectos de reducción de riesgos previos a los desastres.

Adicionalmente, esta edición de El Foro desafía a las entidades de Hábitat a examinar su propia planificación para desastres.

Bajar el Volumen 19, Número 1 (5MB .pdf):
Reducción de Riesgo y Respuesta a Desastres

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La semana pasada, lideres globales, gigantes corporativos y trabajadores humanitarios se reunieron en Brasil para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sustentable (Río+20). El discurso se centró en el empleo, la energía, las ciudades, la alimentación, el agua, los océanos y los desastres naturales. Mientras es animante saber que dentro de cada una de estas categorías, se dio atención alguna a la problemática de la vivienda inadecuada, el tema claramente merece más espacio en la mesa, dado a su profundo impacto en muchas áreas de la agenda. Abordar el tema de la vivienda inadecuada y la falta de acceso a la ciudad permitirá que todas esas soluciones sean posibles.

La vivienda es reconocida como un derecho básico en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y es un catalizador clave para romper el ciclo de pobreza. Vivir en una vivienda adecuada significa mejor salud para toda la familia; una niñez con mejor rendimiento escolar y mayores oportunidades de medios de sustento para los padres. En Hábitat para la Humanidad, somos testigos de la posibilidad de este impacto diario y transformativo en las familias y las personas.

Un ejemplo de esta “sostenibilidad social”, y de como Hábitat para la Humanidad está exitosamente involucrado en el proceso, es el proyecto de Varjada en Brasil. Involucrando a los líderes comunitarios en el proceso de toma de decisiones, Hábitat aprendió que, a pesar de otras prioridades propuestas por la organización, el agua potable fue la mayor necesidad comunitaria. La comunidad, como un total, entendió la conexión; el agua no solo fue significativa para la calidad de vida, sino también para las mujeres que invirtieron varias horas cada día recolectando agua desde largas distancias—y por lo tanto, clave para la sostenibilidad de la comunidad entera.

¿Porque la conexión? Una vez que se resolvió el problema del agua, las mujeres empezaron a invertir más tiempo en otras actividades, como la producción y venta de artesanías. Esto, a su vez, permitió a las familias incrementar sus ingresos y mejorar la calidad de sus viviendas, a su vez que se desarrollaban profesionalmente, invirtiendo más en la educación de sus hijos y experimentando un mayor nivel de autoestima. Además, a través del mercadeo de su artesanía, las mujeres de la comunidad se organizaron en una asociación, a través del cual continúan empujando la mejora y desarrollo general de la comunidad. 

Este ejemplo demuestra como las soluciones relacionadas a la vivienda—agua potable, estructuras más solidas, más y más saludables baños —contribuyen a la sostenibilidad de las comunidades al largo plazo, si se toma en cuenta las dinámicas humanas y sociales. Historias semejantes contribuyen al incremento de las tasas de empleo y salud mejorado. Resolviendo las necesidades sociales, de las cuales la vivienda es una, resulta en una vida más sana. Es un hecho tanto para los países desarrollados, como las que se encuentran en el proceso de desarrollo. Una encuesta recién realizada con doctores en los Estados Unidos, mostró que el 43 por ciento deseaban poder distribuir recetas para mejores condiciones de vivienda, por que esto contribuiría a una mejor salud.

Solo podemos contemplar un futuro sostenible si la problemática de la vivienda inadecuada llegue a ser un tema prioritario y recibe su debido reconocimiento—es el eje sobre el cual tantos otros temas se desarrollan.

La simple acción de construir una vivienda adecuada y asequible mejora las oportunidades de la vida. Para abordar la problemática de la vivienda inadecuada en una escala masiva requiere la unificación de los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil para encontrar soluciones. Rio+20 es una de las plataformas donde esto puede suceder, pero con la atención limitada para la vivienda, es una oportunidad perdida.

Leer en español

Last week, Global leaders, corporate titans and aid workers gathered in Brazil for the UN Sustainable Development Conference (Rio+20). The discussion centered on jobs, energy, cities, food, water, oceans and disasters. While it’s heartening to know that within each of these categories some attention was given to substandard housing, the issue clearly deserved greater room at the table, given its profound impact on many of these areas on the agenda. Tackling substandard housing helps to make all those things possible.

Shelter is acknowledged as a basic human right in the Universal Declaration of Human Rights, and is a fundamental catalyst in breaking the cycle of poverty. Living in a decent home means improved health for the entire family; children doing better at school and increased livelihood opportunities for parents. At Habitat for Humanity, we are witness to this transformational impact on families and individuals on daily basis.

An example of this “social sustainability”, and how Habitat for Humanity is successfully involved in the process, is the Varjada Project in Brazil.  By involving Varjada community leaders in decision-making, Habitat learned that, despite other suggested priorities, potable water was the most urgent communal need. The community as a whole understood the connection; water was significant not only for individual quality of life, but also for the women who invested many hours of their day gathering water from long distances—and therefore, vital to the sustainability of the entire community. 

Why the connection? Once the water issue was addressed, the women began to invest more time in other activities, such as the production and sale of handmade crafts. This, in turn, allowed families to increase their income and improve the quality of their housing, develop professionally, invest more in their children’s education and experience a higher level of self-esteem. Furthermore, through the marketing of their handmade goods, the women in the community organized into an association, through which they continue to push the overall improvement and development of the community.
 
This shows how housing-related solutions—potable water, safer structures, healthier bathrooms, and more—contributes to the long-term sustainability of communities  if human and social dynamics are taken into account. Similar stories relate to increasing employment opportunities and improving health. Addressing social needs, of which adequate housing is one, leads to greater health. This is as true in developed countries as it is in developing nations. A recent survey of physicians in the U.S. showed that 43 percent wished they could write prescriptions for housing assistance, as this would lead to improved health.

We can only begin to contemplate a sustainable future if the issue of substandard housing is elevated and given its due recognition – it’s the lynchpin on which so much else rests.

The relatively simple act of building a safe and decent home increases life chances. To tackle poverty housing on its massive scale takes bringing governments, the private sector and civil society together to find solutions. Rio+20 is one platform where this can happen, but with limited attention devoted to housing, it’s an opportunity missed.

Publicado en razonpublica.com, 2011, por Alejandro Florián Borbón

Borbón ha trabajado en diferentes aspectos de la producción social de vivienda desde 1982, y actualmente es el director nacional de Hábitat para la Humanidad Colombia.

La vivienda es un derecho constitucional, y sin embargo más del 15 por ciento de los bogotanos no la tienen. La administración de la ciudad ha relegado esta necesidad a renglones secundarios, pero es mucho lo que puede y debe hacerse, tanto respecto del entorno externo que es decisivo para la vivienda como en su mejoría “de puertas para adentro”.

Una política en crisis
La política de vivienda popular o vivienda de “interés social” en Bogotá pasa por una época entre gris y oscura, tanto en lo relativo a su lectura e interpretación, como en cuanto a su eficacia respecto de los cuantiosos recursos presupuestales e institucionales que convergen en la ciudad de forma privilegiada:

  • Subsidios nacionales.
  • Subsidios distritales.
  • Subsidios de las Cajas de Compensación.
  • Todas las entidades financieras públicas y privadas.
  • Todos los gremios del sector y la mayor parte de sus principales actores.
  • Centros universitarios de primer orden.

El mal momento que atraviesa esta política se debe tanto al agotamiento del modelo de intervención sectorial -gobernado por intereses gremiales- como a la incapacidad de gestionar correctamente los instrumentos y recursos con que cuenta la administración de la ciudad. La crisis se ve agrava por la pérdida de confianza que acompaña a los escándalos que han afectado la administración del alcalde Samuel Moreno.

Y así, mientras las autoridades siguen en la indolencia, la ciudadanía sigue resolviendo como puede sus necesidades habitacionales, de manera espontánea en la gran mayoría de los casos es decir a través de mecanismos alternativos (informales) con graves consecuencias sobre la calidad de vida, la convivencia y el presupuesto público.

El lastre de la informalidad
En efecto: de las 817.000 viviendas producidas durante el período inter-censal 1993-2005, 440.000 (el 54 por ciento) fueron informales. La informalidad en materia de vivienda no solo es un problema de calidad de vida para los ciudadanos que habitan en tales condiciones, sino que propicia un ambiente para justificar y legitimar comportamientos que deterioran la convivencia y apalancan los conflictos.

Además todas las carencias que conlleva la informalidad se traducen inevitablemente en costos fiscales crecientes, que arrastramos como un pesado lastre y pagamos por décadas todos los ciudadanos.

La vivienda es un derecho
Las acciones de gobierno deberían adoptar la perspectiva de la vivienda como derecho fundamental, tal como lo ordena la Constitución de Colombia: la vivienda es un derecho ciudadano y no una simple mercancía; el Estado tiene obligaciones que se traducen en competencias legales y en recursos institucionales.

Ha sido justamente la Corte Constitucional quien ha desarrollado la interpretación sobre el contenido y la exigibilidad de este derecho, en particular para aquellos grupos cuyas condiciones son vulnerables y requieren protección especial para lograr la igualdad, no solo formal sino material en el goce del mismo.

El contenido y alcances del derecho a la vivienda se rigen por un conjunto de normas dispersas, tanto nacionales como locales, además de los compromisos derivados del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), ratificado por Colombia mediante Ley 74 de 1968 [1]. Dada la gran complejidad que significa satisfacer el derecho a la vivienda, es muy amplio el conjunto de normas que buscan garantizarlo:

  • Normas de ordenamiento territorial y planificación (acciones y funciones públicas directamente relacionados con la generación de suelo y con condiciones de acceso y calidad a infraestructuras adecuadas);
  • Normas sobre condiciones y mecanismos de financiamiento de la vivienda;
  • Normas referentes a la construcción y a la sismo-resistencia que deben tener las edificaciones;
  • El derecho a la vivienda digna está consagrado en el artículo 51 de la Constitución [2].

De conformidad con el texto constitucional, el Estado colombiano debe promover:

a) planes de vivienda,
b) sistemas adecuados de financiación a largo plazo, y
c) formas asociativas de ejecución de estos programas.

Sin embargo, como dije, satisfacer este derecho implica un complejo conjunto de componentes y atributos, lo cual significa que una política que pretenda garantizar este derecho, así sea de forma progresiva, debe partir de una definición de la “vivienda digna”.

Como instrumento para interpretar el derecho a la vivienda, la Corte Constitucional adoptó la Observación General No. 4 del Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales. [3]

En este documento se destaca la noción de adecuación en el contexto dinámico de la progresividad del derecho a la vivienda, atendiendo la complejidad y diversidad de factores que en distintos continentes y culturas interactúan, para hacer posible o impedir el acceso y disfrute de una vivienda adecuada, en particular para los sectores de población más vulnerable.

Dos tipos de atributos -y de esfuerzos
El concepto de vivienda adecuada implica pues satisfacer un cierto número de cualidades parametrizables, que en conjunto son y significan mucho más que una mercancía, y más que un simple techo con cuatro paredes:

-Un subconjunto de los atributos de la Observación No 4 pueden calificarse como atributos colectivos, y son aquellos externos a la vivienda; por ejemplo, las redes de servicios públicos, los accesos, la localización.

-Un segundo grupo podría calificarse de atributos internos de la vivienda o propiamente domésticos, y son aquellos que se dan “de puertas para adentro” (sus condiciones de habitabilidad, por ejemplo).

Los atributos colectivos o externos deberían ser la prioridad de la política pública y de los esfuerzos gubernamentales, por su naturaleza determinante para lograr el objetivo y por la dificultad para ser garantizados. En efecto: estos atributos suponen recursos de planeación, inversión y gestión que están más allá de la capacidad individual de cada familia, y al mismo tiempo son los que en el largo plazo tienen mayor impacto sobre la calidad de vida de todo el vecindario.

Tal es el caso de la localización adecuada, el de la seguridad respecto de riesgos físicos o ambientales, el de los espacios verdes y de recreación, el de la conectividad vial y el transporte, el de los servicios públicos –principalmente agua y energía–, y los servicios sociales de salud, educación, cultura, etc.

Para que la vivienda cumpla con los atributos referidos a la casa en sí misma, “de puertas para adentro”, se requiere de otro tipo de esfuerzos, donde también es necesario el concurso del Estado, en un grado y función diferentes, pero con la posibilidad de contar con el esfuerzo propio de las familias, en un amplio abanico de opciones financieras, cuyo suministro y gestión aportan los mercados y a los cuales se accede según las capacidades y condiciones socio-económicas de cada grupo poblacional.

De tal manera que el apoyo estatal para alcanzar la adecuación de una vivienda en cuanto a sus atributos internos, puede ir desde aquellas familias que requieren apoyo en todos los componentes, hasta aquellos que requieren solo un pequeño apalancamiento financiero.

Como demuestra la propia experiencia de Bogotá, las familias han mejorado con su esfuerzo individual -en la medida de las posibilidades y con enormes limitaciones técnicas- las condiciones materiales de muchas viviendas consideradas individualmente, pero difícilmente pueden, por sí mismas, lograr la cobertura y la calidad de otros atributos como los servicios públicos, la localización adecuada, la conectividad y la movilidad adecuadas, el acceso a los servicios sociales, la recreación, la seguridad etc.

De hecho Bogotá ha tenido que invertir billones de pesos en desmarginalización y mejoramiento de barrios.

El déficit de vivienda
¿Quiénes no han podido satisfacer dignamente el derecho a la vivienda en Bogotá? ¿Donde están localizados?

  • Bogotá tiene en total 1.978.528 hogares y solo 1.713.437 viviendas [4].
  • En términos convencionales cuantitativos, el universo de hogares bogotanos que no tienen satisfecho su derecho a una vivienda digna asciende a 307.945 [5] (15,56 por ciento del total).
  • En principio, 145.822 hogares del universo no poseen, pero teóricamente aspiran a poseer vivienda propia [6].
  • 162.124 hogares bogotanos presentan algún tipo de carencia o insatisfacción de su derecho a la vivienda, constituyendo el llamado deficit cualitativo [7]: estructura, hacinamiento, servicios públicos.

Aun cuando la ciudad cuenta con buenos instrumentos de medición, que arrojan incluso información desagregada por localidades, las definiciones básicas sobre el significado y alcance de las categorías del déficit no alcanzan a dar cuenta precisa de los fenómenos que habríamos de identificar y cuantificar: o no se establece la representatividad estadística de la muestra o se presentan contradicciones entre diferentes fuentes “oficiales”, fenómeno que se aprecia incluso en las líneas de base que adoptó el presente plan de desarrollo.

En efecto, el plan de desarrollo de la administración Moreno, incluyó nuevas categorías en el déficit cualitativo, para atender realidades de gran impacto:

  • el reconocimiento de viviendas construidas sin licencia;
  • el refuerzo estructural;
  • el mejoramiento de condiciones de habitabilidad;
  • el mejoramiento de barrios;
  • el mejoramiento de vivienda rural y
  • la presencia del arrendamiento como opción habitacional para un importante número de bogotanos (más del 50 por ciento en estratos uno y dos).

 Sin embargo las líneas de base no han sido revisadas ni validadas, tarea sin la cual cualquier propuesta de política en materia de vivienda social resulta incompleta y sesgada.

Soluciones interesantes dentro del portafolio de competencias que ya cuenta con definiciones legales
Profundizar en la eficacia y reducción de los costos de transacción de los instrumentos de ordenamiento y gestión de suelo, como los planes parciales y zonales, la declaratoria de desarrollo prioritario, el anuncio de proyecto, la recuperación de plusvalías etc, es un imperativo para el adecuado cumplimiento del principio legal de la “función Pública del Urbanismo”.

Varios trabajos académicos demuestran el potencial existente para redensificar de forma inteligente la ciudad, reestructurando zonas urbanas y mejorando barrios y viviendas, sin tener que expulsar a sus actuales ocupantes, pero ampliando y optimizando la opción del arrendamiento, mediante esfuerzos orientados a aprovechar al máximo los atributos colectivos que ya la ciudad brinda en infraestructura, transporte, salud y educación.

Sin embargo, para lograr este propósito se necesita:

  • Superar la barrera que implica la captura de la institucionalidad por parte de los gremios o de los intereses partidistas.
  • Propiciar un trabajo más integral, técnico y ponderado, que dé cuenta tanto del costo social como del costo fiscal de la inequidad y de la segregación socio-espacial en el mediano y en el largo plazo.
  • Ampliar el concepto de cierre financierodel individuo y del proyecto a la ciudad como un todo, para restablecer la equidad en materia habitacional y para dar a los ciudadanos de menores ingresos oportunidad de invertir en otras necesidades que mejoren su calidad de vida y contribuyan a dinamizar la economía local.
  • Generar, bajo el liderazgo de la administración, suelo urbanizado y opciones de edificabilidad en áreas de renovación y mejoramiento para soluciones de vivienda de interés social y de interés prioritario.
  • Reconocer el arrendamiento como opción habitacional, de interés social y trabajar en los mecanismos institucionales para superar sus limitaciones y conflictos derivados de la informalidad.

*Alejandro Florián Borbón, Abogado Universidad Externado de Colombia. Ha trabajado en diferentes aspectos de la producción social de vivienda desde 1982. Fue director ejecutivo de Fedevivienda entre 1992 y 2008 y actualmente es Director Regional del Centro para El derecho a la Vivienda y contra los Desalojos (COHRE). Ha participado además en varios espacios directivos en organizaciones como la junta del Inurbe 1996-1998 y Metrovivienda 2000-2003 y actualmente en el Consejo de Directores de la Coalición Internacional Hábitat.

Para ver las notas de pie de página, pose el mouse sobre el número sin dar click.

Read in English

“Con una población mundial que ha superado este año los 7.000 millones de personas, debemos aprovechar el potencial de cada una de ellas para ayudar a los demás. Cada persona puede generar efectivamente cambios positivos. El voluntariado es importante”.
– Sr. BAN Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas

Durante este año, unas 13.900 personas voluntarias se movilizaron para realizar actividades constructivas con Hábitat para la Humanidad en América Latina y el Caribe. 1.700 más participaron en actividades no constructivas, como defensa de la causa, capacitaciones y otras. De estos más de 15mil voluntarios, unos 10.400 eran locales—personas Latinas y Caribeñas ayudando en sus propias comunidades.

A lo largo del mundo, el espíritu y la solidaridad del voluntariado está creciendo cada vez más. Jóvenes están buscando maneras de apoyar a su comunidad y así asegurar un mejor futuro. Los empresarios están respondiendo al llamado de responsabilidad social corporativo, organizando brigadas de voluntarios para trabajar hombro a hombro con las comunidades donde están ubicadas sus instalaciones. Las familias se están organizando para apoyarse mutuamente entre vecinos. Personas jubiladas también se involucran en las actividades sociales, aportando su experiencia y sabiduría.

El voluntariado es importante.

El Día Internacional del Voluntariado por el Desarrollo Económico y Social (DIV) fue adoptado por las Naciones Unidas en 1985. Desde entonces, los gobiernos, el sistema de la ONU y las organizaciones de la sociedad civil han movilizado voluntarios a lo largo del mundo con el fin de celebrar el día 5 de diciembre (worldvolunteerweb.org).

Sin embargo, la verdadera importancia de celebrar el Día Internacional del Voluntariado hoy, es lo que suceda mañana. Mejorar las vidas de familias alrededor del mundo es un esfuerzo de 365-días el año. Voluntarios Latinos, Caribeños y otros están construyendo una América Latina más solidaria.

En Haití, se siente las voces solidarias del voluntariado…

Igual en México…

En República Dominicana, también…

Nicaragua… presente!

Pronto habrán más voces solidarias. Y tú… ¿qué construirías?

Leer en español

“With the world population having surpassed seven billion this year, we must tap every person’s potential to help others. Everyone can make a difference. Volunteering matters.”
- United Nations Secretary General BAN Ki-moon

This year, some 13,900 people volunteered at Habitat for Humanity construction sites in Latin America and the Caribbean. 1,700 more participated in non-construction activities, such as advocacy and training. Of the more than 15,000 volunteers in the region, 10,400 were local—Latin American and Caribbean citizens lending a hand in their own communities.

Around the world, the spirit and solidarity of volunteerism is spreading. Young people are seeking ways to support their communities and ensure a better future for themselves and their children. Business people are responding to the call for Corporate Social Responsibility, organizing volunteer teams to help improve the communities where their businesses are located. Families are organizing to mutually help one another and better the neighborhood. Retired adults are joining social causes, leading with their wisdom and experience.

Volunteering matters.

The International Volunteer Day for Economic and Social Development (IVD) was adopted by the United Nations General Assembly on 17 December 1985. Since then, governments, the UN system and civil society organizations have successfully joined volunteers around the world to celebrate the Day on December 5 (worldvolunteerweb.org).

However, the true importance of celebrating International Volunteer Day today, is what happens tomorrow. Improving the lives of families around the world is a 365-day a year task. Local and international volunteers are stepping to help.

In Haití, we heard voices of solidarity…

In México, we hear them…

In the Dominican Republic as well…

Nicaragua… present!

And you… What will you build?

Pregunta y respuesta con Joe y Hábitat (English below)

Joe Johnston es colaborador del programa de Aldea Global en Americus, Georgia, EE.UU –una de las sedes internacionales de Hábitat para la Humanidad. Todos los días, ayuda a coordinar brigadas de voluntarios estadounidenses con destino a países latinoamericanos y caribeños. Pero en esta ocasión, Joe se hizo voluntario él mismo, liderando no sólo uno, sino dos grupos de voluntarios a Haití para ayudar en la preparación del terreno para el Proyecto Carter. A su regreso, le preguntamos sobre su experiencia.

HPH: ¿Qué sabes de Haití ahora que no sabías antes del terremoto?
Joe: En realidad no sabía mucho de Haití antes de haber viajado allá. Sabía algunas cosas básicas, pero sobre todo siento que el viaje fue una experiencia que me abrió mucho los ojos. Por ejemplo, me sorprendió aprender de la falta de una red eléctrica formal o un sistema de saneamiento—aprendí cuanto carecía la infraestructura de Haití inclusive antes del terremoto. Las cosas más básicas de mi propia vida nunca han sido establecidas en Haití.

HPH: ¿Cómo impacta tu vida, tu trabajo y tus sueños el enfrentar la situación de Haití en carne y hueso?
Joe: El viaje a Haití fue una experiencia increíble. La cultura… el paisaje… la gente… todo súper lindo.  Es muy doloroso ver a tantas personas que luchan todos los días solo para sobrevivir. Haití reafirmó mi compromiso a la misión central de Hábitat: brindar acceso a viviendas adecuadas y asequibles para los que más lo necesitan. La experiencia me inspiró a continuar trabajando por un mejor futuro global.

HPH: ¿Por qué fuiste a Haití, porque otros deberían seguir apoyando?
Joe: Viajé a Haití para ser parte de una solución. Tan pronto que me enteré de que Hábitat iba movilizar brigadas de voluntarios a Haití, me alisté para unirme a una. Luego del viaje, me ofrecí para liderar otra por la increíble experiencia que era. Quiero seguir siendo parte de este esfuerzo por todo el tiempo que me sea posible. Me ha motivado a compartir mi experiencia con otros y recolectar fondos para el programa de Hábitat en Haití. Estoy convencido que otros deben seguir apoyando la recuperación de Haití, como parte de la construcción de una mejor comunidad global. Los haitianos carecen de nuestro apoyo, y por mi parte, estoy listo para ayudarles a reconstruir.

HPH: ¿Cómo has visto que los haitianos son parte de la solución?
Joe: En Leogáne, vi la comunidad de Santo trabajando arduamente para construir sus hogares. Trabajaron en equipo. Hicieron cualquier cosa y toda cosa que se tenía que hacer. Nuestra brigada tuvo la oportunidad de trabajar hombro a hombro con ellos, compartiendo el sudor y la risa. Fue una experiencia muy enriquecedora. No dudo que a esta gente tendrá un futuro sólido.

Joe Johnston
Americus, Georgia, EE.UU


Q & A with Joe and Habitat for Humanity

Joe Johnston works with the Global Village program in Americus, Georgia, U.S.A. –one of Habitat for Humanity’s global headquarters. Each day, Joe helps coordinate volunteer teams from the United States traveling to Latin American and Caribbean countries. On this occasion, however, Joe became a volunteer himself, leading not one, but two teams to Haiti to help prepare ground for the Carter Work Project. We asked Joe a few questions about what he learned.

HFH: What do you know about Haiti now, that you didn’t know before you traveled there?
Joe: Honestly, I did not know very much about Haiti before traveling there. I knew some of the basics, but most of all I feel like this trip was such an eye opening experience. I was amazed to learn of Haiti’s lack of a power grid and sanitation system, for example—that the infrastructure of Haiti was lacking before the earthquake. The things that seem most basic in my own life have never been established here.

HFH: How has experiencing Haiti firsthand impacted you, your life and your dreams?
Joe: The Global Village trip to Haiti was an amazing experience. The culture… the landscape… the people… are all so beautiful. It’s heartbreaking to see so many people struggling everyday just to get by. Haiti further cemented my dedication to Habitat’s central mission of providing decent, affordable shelter to those in need. The experience has inspired me to continue to work for a better global future.

HFH: Why did you travel to Haiti, and why should others continue to support its recovery?
Joe: I traveled to Haiti to become part of a solution. As soon as I heard that we would be sending these Global Village teams to Haiti I was ready to be a part of one. I’ve volunteered to lead another trip to Haiti because of what I experienced. I would like to continue to be a part of this effort for as long as I can. I have been motivated to share my experience and raise funds for Habitat’s program in Haiti. Others should continue to support Haiti’s recovery as part of building a better global community. The Haitians need our support, and I am ready to help them rebuild.

HFH: How have you seen the Haitian people being part of their own solution?
Joe: In Leogane, I witnessed the people from the Santo community working hard to get their homes built. They worked as a team. They did anything and everything that needed doing. Our team was able to work alongside them and share sweat and laughter. It was a very rewarding experience. I have no doubt that these people will create a great future for themselves.

Joe Johnston
Americus, Georgia, U.S.A.

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