You are currently browsing the monthly archive for noviembre 2009.

Read this post in English

“Esta ha sido una experiencia invaluable para mí. Aún trabajando dentro de la oficina, no directamente con las familias o construyendo casas, ha sido muy satisfactorio poder participar tras bambalinas y ayudar al equipo a salir fuera de las oficinas y hacer lo que mejor hacen: coordinar, construir, apoyar a las familiar, organizar y dar la bienvenida a los voluntarios”.

Nunca antes había sido voluntaria. Lo había pensado, pero siempre estaba ocupada con el trabajo y la vida diaria. Hasta hace poco, cuando renuncié a todo eso y surgió la oportunidad de trasladarme a Costa Rica, me di cuenta que esta sería la oportunidad de relacionarme con algún tipo de ONG. También pensé de forma un poco egoísta que esta sería una gran oportunidad para conocer el país fuera de los límites de la comunidad de extranjeros a la que habíamos llegado.

Esta ha sido una experiencia invaluable para mí. Aún trabajando dentro de la oficina, no directamente con las familias o construyendo casas, ha sido muy satisfactorio poder participar tras bambalinas y ayudar al equipo a salir fuera de las oficinas y hacer lo que mejor hacen: coordinar, construir, apoyar a las familiar, organizar y dar la bienvenida a los voluntarios.

Me inspira  el equipo de Hábitat para la Humanidad Costa Rica y el trabajo que realizan aquí. El grupo está dedicado a la causa, con un gran interés en las familias a las que ayudan y siempre decidido a encontrar nuevas formas de llevar esperanza a la gente, todo esto es tan contagioso que estoy aprendiendo que las recompensas son mucho más gratificantes que las siempre variables utilidades monetarias del mundo corporativo de donde vengo. 

Además de todo lo anterior, mi español está mejorando. He aprendido mucho acerca de la cultura Costarricense y continúo aprendiendo sobre el país y su gente cada día que pasa.

Estoy agradecida de ser parte de una organización con este espíritu de generosidad, amabilidad y grandes niveles de energía y compromiso al equipo de Hábitat y sus partidarios.

Christine Rothdram
Costa Rica

Leer esta entrada en español

“For me the experience has been invaluable. Although, working in the office, I’m not directly working with families or building homes,  I’ve found it fulfilling to be able to help out behind the scenes  and allow the team here to get out into the field and do what they do best: coordinating construction, supporting families, coordinating and hosting  volunteers.”

I had never volunteered before. I had thought about it, but was always too busy with work and life getting in the way. But when I recently gave all that up and had the opportunity to move to Costa Rica I realized that this would be my chance to get involved with some type of NGO. I also selfishly thought it would be a great way to learn about the country outside the isolated ex-pat community we had moved into.

For me the experience has been invaluable. Although, working in the office, I’m not directly working with families or building homes,  I’ve found it fulfilling to be able to help out behind the scenes  and allow the team here to get out into the field and do what they do best: coordinating construction, supporting families, coordinating and hosting  volunteers. 

I’m inspired by the Habitat for Humanity Costa Rica staff and the work they are doing.  They are so dedicated to the cause, so interested in the families they are helping and so determined to find new ways to bring hope to people it’s contagious and I’m learning that the rewards are so much more gratifying than the ever changing bottom line of the corporate world I came from.

Besides all of that, my Spanish is improving. I’ve learned a lot about Costa Rican culture and continue to learn more about the country and the people every day.

I’m grateful to be part of organization with such a spirit of generosity, kindness and such high levels energy and engagement from Habitat staff and supporters.

Christine Rothdram
Costa Rica

Read this post in English

Soy Patrick Thompson, voluntario internacional de Vancouver, Canadá. Durante los últimos seis meses, he tenido la oportunidad de colaborar como Voluntario Coordinador de Hábitat para la Humanidad Argentina. En este puesto trabajo como voluntario, ayudando a reclutar, entrenar e integrar otros voluntarios al programa y ponerlos al tanto de las prioridades de esta atareada ONG. Lo que inició como una idea hace casi un año se transformó en realidad el pasado Junio cuando llegué a Buenos Aires.

Quizás te preguntes: “¿Porqué atravesar el mundo para ser voluntario?”. Para mí fue por instinto, un fuerte deseo de ofrecer mi motivación y habilidades a una causa en la que creo: voluntariado comunitario. La inspiración para trabajar con HPHA se originó de mi propia experiencia como voluntario de Hábitat Nueva Orleans, donde trabajé mano a mano con voluntarios de toda edad y clase social. Al igual que yo, muchos fueron sacados de su zona de confort,  animados por el sentimiento colectivo de que las acciones individuales pueden hacer la diferencia. Mi meta era dirigir este poderoso sentimiento hacia un puesto organizacional.

Al llegar a Argentina, me di cuenta rápidamente que el espíritu del voluntariado,  a pesar de estar vivo y latente dentro de la organización HPHA, era apenas un concepto relativamente nuevo en el país. Con esto en mente, mi primera tarea fue ayudar a la organización a expandir su alcance local con la introducción de un nuevo programa para voluntarios. Mes a mes, a través de reuniones semanales y sesiones de entrenamiento, llegué a la conclusión de que este espíritu no estaba perdido si no tan sólo inactivo. Con un poco de estimulo, los voluntarios locales comenzaron a hacer valer sus puntos de vista y a desarrollar sus propios papeles dentro de los proyectos de mejoras a la comunidad de HPHA. Cada paso dado, sin importar lo pequeño que sea, ha llegado a dejar una gran huella.

El trabajo de hacer el programa de voluntarios en Argentina continúa y me siento muy privilegiado de ser la persona responsable de dar respuesta a todas las inquietudes de los voluntarios potenciales. Recibo correos electrónicos diarios de personas alrededor del mundo, todos en busca de participar de alguna manera en este proyecto. Estos mensajes me animan a seguir  trabajando y me recuerdan de la gran cantidad de interés que está esperando ser llamado a la acción. Tengo la esperanza que el voluntariado comunitario continúe creciendo en lugares como Argentina, donde las necesidades son grandes y las oportunidades para actuar están vigentes.  

Patrick Thompson
Movilización Comunitaria
Hábitat para la Humanidad Argentina

Un agradecimiento especial a voluntaria Cariño Roche Garcia por traducción.

Leer esta entrada en español

I am Patrick Thompson, an international volunteer from Vancouver, Canada. For the past six months I have had the opportunity to serve as Volunteer Coordinator with Habitat for Humanity Argentina (HFHA). In this capacity I work as a volunteer, helping to recruit, train, and integrate other volunteers into the programs & priorities of a busy NGO. What began as an idea over a year ago morphed into a reality last June when my plane touched down in Buenos Aires.

“Why travel across the globe to volunteer”, one might ask (and many have!). For me it was an instinct – a strong desire to contribute my motivation and skills towards a cause that I believe in: community volunteerism. The inspiration for my role with HPHA stemmed from my own experience volunteering with Habitat in New Orleans, working side- by-side with volunteers of every conceivable age and stage. Not unlike myself, many were stepping outside of their comfort zone, spirited by a collective feeling that individual actions can matter.  My goal was to channel this powerful feeling into an organizational capacity.

Arriving in Argentina I was quickly made aware that this spirit of volunteerism, while alive and well in Habitat for Humanity Argentina, was somewhat of a nascent concept in the country. With this in mind my first task was to help the organization expand their local reach with the introduction of a new volunteer program. Through weekly meetings and training sessions, month after month, I came to realize that the spirit was more dormant than missing. With modest encouragement, local volunteers began stepping forward to assert their own instincts and develop their own roles within the community improvement projects of HPHA. Each step, while small and gradual, has revealed a much larger footprint.

As we continue to build the volunteer program in Argentina I feel quite privileged to be the point person at HPHA for the thoughtful curiosities of the potential volunteer. I receive emails on a daily basis from individuals around the corner, and around the world, each looking to participate in some form of progress. These messages encourage me about my own mandate, and remind me of the avalanche of interest that lays waiting for a call to action. My hope is that community volunteerism will continue to grow in places like Argentina, where the needs are so strong and the opportunities for action so present.

Patrick Thompson
Community Mobilization
Habitat for Humanity Argentina

Read this post in English

Kelsey Halena ha sido haciendo un trabajo voluntario con Hábitat en Costa Rica desde septiembre de este año. Para los próximos seis meses continuirá en su capacidad de Coordinadora del Programa de Voluntariado Internacional para América Latina y el Caribe. En la entrada siguiente, Kelsey nos ofrece una perspectiva única de cómo es vivir lejos de su hogar.

1. Utilizar la tecnología sin remordimientos
Hace unas noches estaba conversando con un amigo en Facebook sobre cómo les iba a mis conocidos en Minnesota. Al mismo tiempo, mi papá me envió un mensaje vía Skype preguntándome sobre mi día en el trabajo. Después de la cena, llamé a otro amigo vía iChat para conversar con él personalmente (tecnológicamente hablando). No hace falta decir que no estoy del todo desconectada de la vida de mi familia y amigos en casa. Sé que esto puede parecerle a algunos como que le resto tiempo a mi experiencia aquí en Costa Rica, que en vez de pasar tiempo hablando con mis amigos debería estar explorando el país. Pero esto me ha ayudado a no extrañar tanto mi hogar y alguna veces a darme cuenta lo feliz que soy de estar aquí en vez de en casa. Mientras mis amigos realizan las mismas actividades semana a semana a mí se me ha otorgado esa oportunidad única. Así que al finalizar el día, puedo escoger entre los varios medios de comunicación a mi alcance y conectarme con cualquiera, ya sea en Minnesota o en California. Por supuesto que esto no se compara con estar físicamente cerca de mi familia y amigos, pero es definitivamente más rápido y conveniente que la correspondencia por escrito que mi mamá solía mantener con su familia mientras vivía en Suiza. A ella le encanta recordarme los beneficios de la tecnología y generalmente lo hace vía Skype.

2. El tiempo no se detiene
El día que llegué a mi nueva habitación en San José, Costa Rica, un 4 de Septiembre, me pregunté cómo se me había ocurrido pensar que iba a aguantar estar aquí durante nueve meses. Me parecía demasiado tiempo, muchas cosas pasarían y yo me las iba a perder. Ahora, cuando pienso en los últimos dos meses y medio me pregunto a dónde se ha ido el tiempo. ¿Cómo puede ser que ya haya pasado casi un tercio de mi viaje? Todavía tengo muchas cosas que hacer, tantos lugares a donde ir. ¿Y los viajes que mi familia y amigos planean  hacer a Costa Rica? Antes parecían tan lejanos y ahora debo comenzar a hacer reservaciones en hoteles pues ya falta poco para que vengan. Se suman las noches de cenas y conversaciones con mi familia anfitriona y aún las tardes que me quedo en casa, sin que nada aparentemente importante suceda se juntan para complementar mi tiempo aquí. Así que intento aprovechar al máximo mis fines de semana, visitando todos los lugares maravillosos que no estoy segura pueda volver a ver. Porque el tiempo no se termina pero mi estancia aquí sí. Así que cuando regrese a soportar el frio invierno de Minnesota podré recordar esos fabulosos días en San José cuando podía vestir pantalonetas cortas y camisetas en Noviembre.

3. Lo que pensé que necesitaba
Ya sea por falta de dinero o falta de acceso a tiendas – o una buena combinación de ambas, pero ya no compro cosas que no necesito. Desde que llegué a San José me he dado cuenta que las cosas que creía “necesarias” en Minnesota no lo son. ¿Las 20 playeras que guardaba en una gaveta que apenas y se podía cerrar? Me va igualmente bien con las cinco que llevo en mi única maleta. ¿Y los tres pares de zapatos iguales de diferente color? El único par que traje conmigo sigue  resistiendo. ¿Por qué entonces tengo la necesidad en casa de guardar tanta cosa innecesaria, si todo lo que REALMENTE necesito cabe en una maleta? Claro, hay veces en que desearía haber traído conmigo mi secadora de pelo. O el libro que quiero leer y dejé en mi estantería. La falta de objetos ha creado mucha simplicidad en mi vida y un proceso de toma de decisiones mucho más fácil.  Después de todo, ¿qué tan difícil puede ser decidir que empacar para el fin de semana, si todo lo que poseo cabe en dos bolsas? Tengo todo lo esencial y nada más que desordene mi vida.

4. Siempre despierta, siempre encendida
Antes, después del trabajo, generalmente me iba a casa, encendía la televisión y apagaba todo lo demás, incluyendo mi mente. Antes de venir a Costa Rica trabajaba de niñera de tres niños de 1, 3 y 5 años. Esto realmente acababa con mi energía y lo único que quería al llegar a casa era cerrar los ojos y dejar mi mente en blanco. Mi trabajo en Hábitat para la Humanidad es completamente diferente ya que debo estar en la oficina, por lo general sentada frente a la computadora. Aunque mi cuerpo no está en constante actividad como cuando era niñera, mi mente definitivamente no tiene descanso. Entre correos electrónicos, llamadas telefónicas y conversaciones en español alrededor mío, llego a la nueva oficina, a los nuevos compañeros de trabajo y a nuevos métodos. Al final del día mi cerebro no se desconecta, como yo algunas veces quisiera. En una simple caminata de 15 minutos de regreso a casa, observo y descubro cosas nuevas cada día. Las pautas del trafico, los horarios de otros, el ambiente…las cosas cambian cada día en el transcurso de mi oficina a mi casa, pequeños detalles que nunca habría tomado el tiempo de notar en Minnesota. Una vez en casa, me espera mi mamá anfitriona quien se ha pasado el día limpiando y cocinando en espera de la llegada de su familia. Todo esto es algo que me tomó un tiempo acostumbrarme (pero no puedo decir que fuera difícil). Hasta el momento de cerrar los ojos al final del día, mi cerebro es un constante receptor, absorbiendo todo lo que se cruza a su paso, lo que me ayuda a dormir bien por las noches.

5. Soy capaz
Hubo muchas veces en que pensé que no era capaz de ir al mecánico sola porque no sabía que decirle sobre lo que estaba  mal con mi carro. O cuando no hice algo tan insignificante como irme de paseo por mi cuenta durante el fin de semana, porque no creía poder planearlo y me ponía nerviosa de sólo pensar que me perdería o equivocaría en algo. Esto es lo maravilloso de ser dejada a mitad de un país extraño. Es quedarse o huir. Si mi decisión hubiera sido huir hubiera llegado justo al mismo punto, sin nunca despegar hacía algo nuevo. Así que decidí quedarme. Resulta ser que poseo un espíritu luchador y dispuesto a todo, más de lo que yo creía. Me siento a gusto con planear el fin de semana, con un nuevo trabajo, una nueva familia, un nuevo país. No puedo evitar sentirme un poco más independiente cada vez que termina un fin de semana de excursión. Pero no solamente se trata de las actividades del fin de semana. Afortunadamente, mi capacidad se mantiene durante los siete días de la semana, asegurándome que con sentido común y confianza seré capaz de mantener la lucha por esta buena causa.

Volcán Poas | Costa Rica

Un agradecimiento especial a Cariño Garcia Roche por su traducción de esta entrada.

Leer esta entrada en español

Kelsey Halena has been a volunteer in Costa Rica since September, and for the next six months will continue in her role as International Volunteer Program Coordinator for Latin America and the Caribbean. In the following post, Kelsey offers a unique glimpse into life away from home.

Using Technology without Apology
Last night, I was on Facebook chatting with a friend about how people were doing back home in Minnesota. At the same time, my dad sent me a message on Skype asking how my day at work has been. After dinner, I called another friend on iChat for some face-to-face (in the technological sense) conversation. Needless to say, I am not too disconnected from my friend’s and family’s lives back home. Now, I know that some people might say that this is taking away from my experience here in Costa Rica – that I am spending time talking to friends that could be spent exploring Costa Rica. But it has also kept me from being homesick, and in some cases made me realize how happy I am to be here rather than back home. While my friends seem to do the same activities week in and week out, I am given this once in a lifetime opportunity. So in the evening, I’m able to choose from the many means of communication available at my fingertips and connect with anyone, whether they are in Minnesota or California. While it doesn’t beat being with friends and family in person, it is certainly quicker and more convenient than the hand-written letters that my mom had to use to stay in communication with her family when living in Sweden. She likes to remind me of the convenience of technology. Often. Usually via Skype.

Time Keeps on Ticking
As I stood in my new bedroom in San Jose, Costa Rica on September 4th, I wondered how I had thought I was going to be able to handle nine months here. That seemed like such a long time; so much that would pass and I would miss. Now, as I think about my last two and a half months, I wonder where that time has gone. How can I be nearly one-third done with my trip already? I still have so much to do, so many places to go. And those trips that my friends and family are making to Costa Rica that seemed so far away? I better get booking those hotels for them, because it’s right around the corner. The evenings that are filled with dinner and conversations with my host family are adding up. Even the seemingly uneventful evenings of staying home are melting together to create a chuck of time that has already been accounted for. So I intend to make the most of every weekend. To go to the amazing places that I’m not sure I’ll ever see again. Because time isn’t going to end, but this trip will. So when I’m back to enduring the cold Minnesota winter, I’ll be able to think of those fabulous days in San Jose when I could wear shorts and t-shirts in November.

What I Thought I Needed
Call it lack of funds, call it lack of access to stores – or a fine combination of the two that keeps me from purchasing things I don’t need. But since I’ve arrived in San Jose, I’ve found that the objects I found ‘necessary’ in Minnesota are anything but. Those 30 t-shirts I had in a drawer so full it couldn’t be shut? I’m getting along equally fine with the five I fit into my one suitcase. How about three of the same pair of shoe in different colors? The one pair I brought along is holding up. So, why do I feel the need to have all of this unnecessary clutter at home, if all I REALLY need can fit into one suitcase? Sure, there are times when I wish I had decided to pack the hair dryer. Or a book that I’m really wanting to read and can see right where it’s sitting on my shelf. For the most part my lack of objects has lead to increased simplicity in my life, and an easier decision making process. After all, how hard can it be to decide what to pack for the weekend when everything you own can fit into two bags?  I have all the essentials and nothing else to clutter my life.

Always Open, Always On
In the past, after work I have found it typical to head home, turn on the TV and turn everything else off – including my mind. Before coming to Costa Rica I was a nanny for a 1- 3- and 5-year old. This certainly drained all energy out of me, and when I came home I wanted to just be able to shut my eyes and clear my head for a while. My job with Habitat for Humanity is drastically different, requiring instead that I am in an office for the day, often sitting at a computer. Although my body isn’t as active as it was while nannying, my mind certainly isn’t getting a rest. Between Spanish e-mails, phone calls and conversations surrounding me, I am introduced to a new office, new co-workers and new methods. And at the end of the day, my brain doesn’t shut off like I so badly want it to sometimes. On a simple 15 minute walk home, I observe and discover new things every day. The patterns of traffic, the schedules of others, the environment… things change every day between my office and my house, tiny details I would never take the time to notice in Minnesota. Once home, I am greeted by my host mom who has spent her day cleaning and cooking dinner in preparation for her family’s arrival. Something that certainly took getting used to (although I can’t say it was ever difficult to do)! But until I close my eyes at the end of the day, my brain is a constant receptor, taking in everything that crosses my path. Which makes for a great nights sleep.

I am Capable
There have been a number of times where I thought I couldn’t possibly go to the mechanic alone because I didn’t know what to tell him about my car. Or when I didn’t do something as measly as going on a trip by myself for the weekend because I didn’t believe that I could do the planning and I was nervous that I would get lost or do something wrong. That’s the beauty of being thrown in the middle of a foreign country. It’s fight or flight. And if my decision had been flight, I would have been right back where I started without even getting my feet wet. So, fight it was. As it turns out, I’ve got a little more of a feisty, ready to rumble spirit in me than I thought. I am comfortable with weekend planning, a new job a new family, a new country. I can’t help but feel a little more independent every time I finish another weekend excursion. But it’s certainly not just the weekend getaways. Thankfully, capability sticks around seven days a week, ensuring me that with common sense and confidence I’ll be able to keep fighting the good fight.

Poas Volcano | Costa Rica

Opinión Actual es un proyecto sin fines de lucro creado por jóvenes visionarios, profesionales, emprendedores y estadistas de diferentes nacionalidades con el fin de promover la inversión extranjera, negocios, relaciones internacionales y proyectos de desarrollo social en sus países de origen, resguardar las instituciones democráticas por excelencia, las libertades civiles y el respeto por los derechos humanos en la región latinoamericana.

Su objetivo es bien llamativo:

“Apoyar a los grupos vulnerables de la sociedad a elevar su nivel de vida de forma sustentable en un corto y mediano plazo, mediante programas, estrategias y actividades que resulten en beneficio directo e indirecto a través de apoyo logístico, profesional y know how a entes No Gubernamentales en cada país sustentado en el  amplio conocimiento de los miembros de Opinion Actual en sus campos. Todo esto en aras de replicar dichas metodologías de proyectos piloto en Latinoamérica.

“Desarrollar una plataforma tecnológica que permita a miles de personas de nuestra región tener acceso a información objetiva de la situación actual de sus países. De esta manera minimizar la disparidad informativa que existe actualmente en Latinoamérica. Difundir, promover, opinar y capacitar a la región mediante un medio masivo  gratuito en temas como: Negocios, Economía, Finanzas, Salud, Educación, Cultura, Ambiente, Derechos Humanos y proyectos de Desarrollo Social.

“Crear líderes que impacten sus países, contagiando e involucrando a sus pares en Latinoamérica basados en la constante búsqueda de DIOS y valores como la integridad,  solidaridad, integración y respeto genuino”.

Leer más

Andres Valenciano Yamuni, de Hábitat para la Humanidad América Latina y el Caribe (HPH LAC) estará contribuyendo regularmente desde el blog, “Este Amanecer…es diferente“. Leer su última redacción, El voluntariado y su impacto social.

Read this post in English

“El Voluntariado en Latinoamérica debe ser un movimiento de cambio de los paradigmas en el que el individuo se debe empoderar, ser consciente de sus problemas y se ve enfrentado a su realidad, que junto al involucramiento comunitario se vuelve parte activa de la solución, sin duda el voluntariado en América Latina y el Caribe es un movimiento revolucionario alejándonos de esquemas paternalistas en el que se espera que el gobierno o inclusive otros de países desarrollados nos solucionen los problemas”.
 
Luis D. Madrid
Coordinador de Brigadas Nacionales y Aldea Global
Hábitat para la Humanidad Honduras

 

Argentina

Honduras

El Salvador

Chile

México

República Dominicana

Bolivia

Y tú… ¿Qué opinas?

Leer esta entrada en español

“In Latin America, volunteerism should be a paradigm-changing movement, in which the individual is empowered, conscious of their problems and confronting their own reality. Combined with community involvement, this becomes part of an active solution. Without doubt, volunteerism in Latin America and the Caribbean is a revolutionary movement that moves us away from the paternalistic concepts in which one waits for the government or other more developed countries to solve problems.”

Luis D. Madrid
National Work Teams and Global Village Coordinator
Habitat for Humanity Honduras

Photos

Read this post in English

“No tienes que viajar al otro extremo del mundo para dar ayuda o hacer la diferencia. Muchos de los problemas que vemos en un país subdesarrollado los podemos encontrar muy cerca de nosotros”.

Mi nombre es Charles Adams y me gustaría compartir mi experiencia con todos ustedes. El 18 de marzo del 2009 llegué a mi lugar de destino: Asunción, Paraguay. Tan pronto como pisé suelo Paraguayo supe que mi vida cambiaría…para bien claro está.

En enero del año 2008, tuve la maravillosa oportunidad de estudiar en el extranjero, en Ghana, con mi Alma Mater, la Universidad de Elon. Mientras estuve en Ghana, fui testigo de algunas de las horribles situaciones que existían en el mundo, también llegué a comprender lo fuerte que pueden llegar a ser las personas.

Al regresar de mi viaje a Ghana, me prometí volver a África en cuanto tuviera otra oportunidad. La suerte estuvo de mi lado al concederme mi deseo en poco tiempo. Casi un mes después, mi hermana Catherine me preguntó si quería acompañarla a un viaje de misión a Kenia, Uganda y Ruanda. Inmediatamente dije que SI, sin preguntar detalles ni pedir permiso a mis padres.

Estos viajes, junto con mi interés personal me encaminaron al concepto del voluntariado o de ofrecer mi tiempo a otros. Cuando decidí ser voluntario, supe inmediatamente que quería hacerlo en el extranjero. Siempre me ha apasionado viajar y conocer tantas culturas como se pueda; hacer esto  permite a las personas tener mayor conocimiento en diferentes áreas y abrir su mente a nuevas posibilidades. 

Animado por esto, empecé a investigar en Internet. Eventualmente, encontré la página de Internet de Hábitat para La Humanidad Internacional y me enteré acerca del Programa Internacional para Voluntarios.  Enseguida empecé a mandar varios correos electrónicos para averiguar más acerca de la posición, que era lo que tendría que hacer como voluntario y para determinar si el voluntariado era realmente  lo que quería hacer. Después de pensarlo detenidamente, decidí que estaba tomando el camino correcto y haciendo lo apropiado.

Toda mi vida he tenido el deseo y la voluntad de ayudar a quienes lo necesitan. Reconozco que he sido privilegiado y he podido hacer muchas cosas en mi vida, mientras otros, desafortunadamente, no han tenido tanta suerte. El simple hecho de ir a la cocina, tomar un vaso de agua fría del refrigerador y beberlo es una tarea aparentemente simple. Sin embargo, no lo es, aunque muchas veces lo damos por sentado.

A continuación, fui convocado para venir aquí, a Paraguay y ser voluntario en el Programa de Aldea Global. Soy Asistente Voluntario de Movilización donde ayudo a planificar, organizar e implementar la logística de los viajes para los voluntarios internacionales y nacionales. Debido a que somos 2 personas en el departamento, pudimos dividir la carga de trabajo y pude enfocarme principalmente en los voluntarios internacionales. Básicamente nos encargamos de conversar con el líder o lideres de cada equipo e investigar sobre lo que el grupo quiere hacer durante su estancia. Luego, tomando en cuenta las necesidades y requerimientos, hacemos el plan de trabajo diario.

Ser parte de este programa ha sido muy emocionante, he podido hacer amigos de todo el mundo. Actualmente, tengo amigos en Irlanda, Canadá, Australia y Paraguay. También he agregado unos cuantos amigos estadounidenses a mi lista.

El tiempo que he pasado aquí me ha enseñado a sobrevivir por mi cuenta y me ha dado una nueva y profunda confianza. He sido capaz de construir una casa de la nada. Por supuesto, este proceso es fácilmente llevado a cabo cuando estás rodeado de personas maravillosas que te abren sus brazos y hogares. Regularmente se referirán a ti como el Yankee, Gringo, Americano, Norte Americano, Extranjero…del vecindario. Las personas aquí son increíblemente amistosas y cálidas lo que hace más fácil disfrutar mi estadía.

Actualmente, estoy en el proceso de organizar mis planes para el próximo año. El tiempo transcurrido aquí ha sido tan grandioso que he decidido regresar y trabajar en este país un año más. Esto me ha llevado a invertir tiempo mandando correos electrónicos a diferentes empresas y reunirme con varias personas para encontrar trabajo. Durante este proceso he tenido que valerme de las habilidades sobre negocios aprendidas en la universidad pero aplicadas a mi entorno actual. Esto significa utilizar un idioma diferente al mío, por lo tanto, si soy capaz de ir a varias empresas y entrevistarme en español, estoy seguro que cuando sea el momento de regresar a mi país y tener entrevistas de trabajo, no tendré de que preocuparme. Si puedo hacer esto en un segundo idioma, ¡hacerlo en mi idioma natal será muy fácil!

Quiero dejar claro que al decir que “esta gente abre sus hogares a todas las personas” …literalmente me refiero a que abren su puerta principal y, más específicamente, su cocina. Es IMPOSIBLE entrar a la casa de alguien sin llegar a su cocina y comer algo. No importa si acabas de comer o si vas a hacerlo después, tienes que comer algo ahí. Cuando te preguntan si quieres algo de comer, no es realmente una pregunta, es una orden: vas a comerte la empanada que te ofrecen como si tu vida dependiera de ello. No puedes ser descortés y negarte, así que cuando regresas a casa y tu familia y amigos notan tu cara un poco más gorda y un nuevo hoyo ha aparecido en tu cinturón, ¡no te preocupes!, tienes una excusa. Todo lo  que tienes que decir es que estabas acoplándote a la cultura del país y no querías parecer descortés  o ignorante.

No solamente he hecho nuevas amistades y mejorado la confianza en mí mismo, sino que también he aprendido a vivir verdaderamente y apreciar las cosas que tengo. He pasado un año entero viviendo únicamente con los recursos básicos y nada más. Pronto aprendes que hay tiempos bastante duros a veces, pero al final siempre se sobrevive. Por ejemplo, he pasado un año sin ir a comer a Subway, o probar las papas fritas de Chili’s, sin aire acondicionado y sin ver  la temporada de football de la NFL, ha sido verdaderamente difícil pero lo he logrado. Me ha ayudado mucho el saber que mi equipo (los Redskins de Washington) tuvo una temporada muy mala, pero de cualquier manera, un verdadero fanático quiere ver a su equipo jugar aún si pierde. He aprendido una importante lección: no te sientas avergonzado por tener todas las cosas que tienes, de hecho, acéptalas, agradécelas y luego haz lo que debas hacer para dar algo a cambio.

Cuando me siento a pensar sobre el tiempo que he pasado aquí, siempre me viene a la mente el grupo que tuvimos en Julio. En Julio, recibimos a tres grupos de Aldea Global al mismo tiempo. La logística fue una pesadilla ya que tuvimos que hacer una cantidad exorbitante de planes tomando en cuenta cada pequeño detalle. Afortunadamente, pudimos arreglarlo de manera que todos los grupos pudieran trabajar en el mismo sitio de construcción. En total, habían 31 personas de Irlanda (17), Canadá (12), Australia (2). Puedo decir sinceramente que no se perdió ni un segundo con estos grupos, siempre había algo que llamaba tu atención. Pero también, cuando estás a cargo de 31 personas (algunos mayores que yo), siempre surge algo.

En la semana que trabajamos en Itapúa, Paraguay, construimos ocho casas en solo cinco días. Escogí al grupo de Irlanda por ser un equipo poco usual. De las 17 personas, solamente ocho eran originarias de Irlanda, las otras nueve venían de diferentes países: España, Zimbabue, Polonia, África del Sur, Moldavia, Austria, Vietnam, Rumania e Italia. Deben estarse preguntando el porqué de tantas nacionalidades en un solo grupo, déjenme explicarles: el líder de este equipo está a cargo de una organización que ayuda a jóvenes irlandeses en riesgo y muchas de las personas de los otros países radican en Irlanda ayudando a Fergus con su trabajo. 

En el transcurso de la semana, el grupo socializó y todos se volvieron muy buenos amigos. Para mantener el buen ambiente  y llevar un poco de Irlanda a Paraguay, Fergus y algunos de “los muchachos” trajeron sus guitarras y mandolinas. Cada noche había concierto en el hotel y una nueva canción a la hora de la comida. Durante la semana cantamos las siguientes canciones: The Boxer, Take Me Home (Country Road), American Pie, The Galway Girl, Whiskey in the Jar, You Are Not Alone, Let It Be… y la lista sigue.

Además de cantar canciones (y… ¡ah claro! …construir casas), también jugamos varios partidos de fútbol. La mayoría de estos partidos eran dentro de un gimnasio y cada juego tiene su propia historia. Aunque hablo ahora de este grupo, hay por contar muchas más  historias y chistes.

Quiero que sepan que cualquiera que esté interesado en ser voluntario no tienes que viajar al otro extremo del mundo para dar ayuda o hacer la diferencia. Muchos de los problemas que vemos en un país subdesarrollado los podemos encontrar muy cerca de nosotros. Me imagino que cualquiera que de un paseo por su ciudad invariablemente verá pobreza, gente sin hogar y con hambre en las calles. Muchos de nosotros hemos sido muy afortunados de tener un techo donde vivir, comida en nuestra mesa cada día y personas que nos cuidan y aman. Ser voluntario es algo que debes hacer por tu propia cuenta sin esperar recibir nada a cambio.

Ser voluntario de Hábitat para la Humanidad Paraguay ha sido una experiencia excepcional y espero que  aquellos que están leyendo esto (si aún siguen haciéndolo) consideren la opción del voluntariado en un futuro. Los recuerdos, las amistades y la experiencia valen cada minuto y cada centavo invertido.

¡Gracias por tomarse el tiempo para leer mi blog y buena suerte en todos sus proyectos futuros! Reciban bendiciones desde el corazón de América del sur.

Charles (Carlos) Adams

Un agradecimiento especial a voluntaria Cariño Roche Garcia por traducción de esta entrada.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 104 seguidores