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Por Flora Calderón-Steck

“La vivienda no debe de interpretarse en un sentido estricto o restrictivo que lo equipare con un techo o considere exclusivamente como una comodidad; sino como el derecho de todas las personas, sea cual fuese su situación económica o posición social, de vivir en seguridad, paz y dignidad en alguna parte.”

La vivienda adecuada tiene un amplio reconocimiento como un derecho humano plasmado en más de 20 instrumentos de derecho internacional (UN-HABITAT, 2006). A pesar del continuo reconocimiento por parte de la comunidad internacional del papel fundamental de la vivienda adecuada para todas y todos, la abrumadora realidad es que millones de personas no disfrutan de este derecho. Esta precariedad se acentúa en áreas urbanas donde más de la mitad de la población mundial vive.

A nivel mundial, UN-HABITAT estima que solo en áreas urbanas mil millones de personas tienen problemas relacionados con la vivienda (UNCHS, 2001). Si se incluyen las áreas rurales, se podría duplicar el número de personas viviendo en condiciones inadecuadas. De las regiones en desarrollo, América Latina y el Caribe es la más urbanizada, con 77% de la población viviendo en ciudades (UN-HABITAT, 2008). En el contexto de mayor desigualdad en el mundo, la expansión de ciudades latinoamericanas ha sido desordenada y excluyente. Como consecuencia, “actualmente existen 26 millones de viviendas que son inadecuadas y se requieren con urgencia 28 millones de unidades adicionales para reducir el hacinamiento y condiciones inferiores a los estándares” (Jha, 2007). La incapacidad de mercados formales y políticas de estado de garantizar condiciones adecuadas para la creciente población urbana ha llevado a 128 millones de personas a vivir en asentamientos informales (ibid). Esta cifra representa un tercio de la población urbana de la región (UN-HABITAT, 2004). Los asentamientos precarios que emergen se caracterizan por las condiciones que atentan contra la seguridad y salud de sus habitantes vulnerando su derecho humano a la vivienda adecuada.

En este flagrante contexto de violación al derecho a la vivienda, la organización no lucrativa de principios cristianos Hábitat para la Humanidad Internacional se ha dedicado desde fines de la década de los setenta a dirigir sus esfuerzos para enfrentar este reto. La organización encamina estos aportes a la transformación y fortalecimiento de comunidades a través de, entre otros programas, la construcción, mejoramiento y financiamiento de viviendas económicamente accesibles.

Derecho a la vivienda adecuada
Desde la proclamación de la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948, el derecho a la vivienda adecuada es explícitamente reconocido en una gran gama de instrumentos internacionales.

La Declaración establece que:

“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios.”

En 1966, el derecho a la vivienda adecuada es reafirmado y elaborado en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. La Organización de Naciones Unidas encarga al Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales las tareas de monitorear el cumplimiento del Pacto por parte de los estados firmantes y de emitir pronunciamientos interpretativos sobre su contenido.

En esta función, en 1991 el Comité emitió la “Observación General Número 4: El derecho a una vivienda adecuada” donde forja una definición integral de este derecho humano. El Comité anota que el derecho a la vivienda está vinculado por entero con otros derechos humanos y los principios fundamentales que sirven de premisas al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, entre ellos el concepto de dignidad humana y de la no discriminación. Por ende, la vivienda no debe de interpretarse en un sentido estricto o restrictivo que lo equipare con un techo o considere exclusivamente como una comodidad; sino como el derecho de todas las personas, sea cual fuese su situación económica o posición social, de vivir en seguridad, paz y dignidad en alguna parte.

Perspectiva de género
Es importante detenernos brevemente aquí y tomar nota de la continua discriminación que sobrellevan los grupos vulnerables, destacando el caso de las mujeres. Aunque tanto hombres como mujeres sufren ante las desarticulaciones y carencias producto de un desarrollo urbano excluyente, las mujeres son especialmente excluidas por cuestiones legales, culturales, políticas y económicas.

Reflejo de la injusticia a la que se somete a las mujeres es su sobre representación en la mayoría de los países de la región entre las personas en condición de pobreza. A su vez, los hogares encabezados por mujeres tienden a ser más vulnerables. La consultora de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Daniela Zapata, destaca que en la región, el porcentaje de estos hogares se incrementó en la última década. En el año 2002, entre el 18% y 30% de los hogares tenían jefatura femenina, mientras el porcentaje de hogares encabezados por mujeres que viven en condiciones de pobreza extrema se encontraba entre el 21% y el 54%. Es decir, los hogares encabezados por mujeres están sobre representados en el grupo de hogares indigentes (Zapata, 2007).

Lastimosamente, en su reporte sobre la transversalización de la perspectiva de género en los objetivos de desarrollo del milenio, Zapata  no analiza el objetivo número siete que toca el tema de la vivienda. Sin embargo, sabemos que a nivel mundial los hogares encabezados por mujeres se están incrementando en asentamientos informales, zonas caracterizadas por las limitadas opciones para medios de vida sostenibles (UN-HABITAT, 2008). En cuanto al derecho a la propiedad y tenencia de la tierra, sigue habiendo una brecha entre la igualdad formal de mujeres y hombres ante la ley y la conquista de igualdad de género en la práctica. Esta sigue siendo la realidad en la región, aún cuando los países latinoamericanos han reformado su códigos civiles y constituciones (Marqués Osorio, 2006).

Una amplia literatura en las ciencias sociales desde los años setenta ha recogido las múltiples formas en que las mujeres en la región se han organizado para proveer a sus familias y exigir al estado sus derechos como ciudadanas de sus sociedades (Radcliffe y Westwood, 1993; Kaijser, 2007). El enfoque de derechos humanos nos convoca a no perder de vista la diversidad de efectos en distintos grupos y adoptar la perspectiva de género como eje transversal.

Concepto de adecuación
Volvamos al trabajo del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. En la Observación General 4, el Comité hace uso del concepto de adecuación para interpretar la vivienda en un sentido amplio tomando en cuenta diversos aspectos que deben ser objeto de protección y garantía. Aun cuando factores sociales, económicos, culturales, climatológicos, ecológicos y de otra índole determinan la adecuación, el Comité sostiene que es posible identificar elementos mínimos que constituyen una vivienda adecuada en cualquier contexto determinado.

Entre otros posibles, el Comité subraya los siguientes siete elementos constitutivos del derecho a la vivienda adecuada. Aun cuando las personas puedan contar con una construcción, si ésta carece de alguno de estos elementos no puede ser considerada como una vivienda adecuada.

  1. Seguridad jurídica de la tenencia: protección legal contra desalojos forzosos, hostigamiento u otras amenazas.
  2. Disponibilidad de servicios, materiales, facilidades e infraestructura: acceso permanente a recursos naturales y comunes, a agua potable, a energía para la cocina, la calefacción y el alumbrado, a instalaciones sanitarias y de aseo, de almacenamiento de alimentos, de eliminación de desechos, de drenaje y a servicios de emergencia.
  3. Gastos soportables: gastos de la vivienda no deben de impedir ni comprometer el logro y la satisfacción de otras necesidades básicas.
  4. Habitabilidad: espacio adecuado a sus ocupantes y de protegerlos del frío, la humedad, el calor, la lluvia, el viento u otras amenazas para la salud, de riesgos estructurales y de vectores de enfermedad.
  5. Accesibilidad: la vivienda debe ser físicamente accesible para todas las personas; grupos en situación de desventaja tienen prioridad (discapacitados, ancianos, niños, víctimas de desastres).
  6. Lugar: acceso a las opciones de empleo, los servicios de atención de la salud, centros de atención para niños, escuelas y otros servicios sociales. Fuera de áreas de contaminación.
  7. Adecuación cultural: expresión de la identidad cultural y la diversidad de la vivienda.

A partir de este pronunciamiento por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en las últimas dos décadas la comunidad internacional ha hecho importantes esfuerzos para profundizar en la aclaración y ampliar el concepto legal del derecho a la vivienda adecuada. En el ámbito de Naciones Unidas cabe destacar la Segunda Conferencia sobre los Asentamientos Humanos, conocida como Hábitat II, que tuvo lugar en 1996 en la ciudad de Estambul. El resultado de esta conferencia fue la adopción por los estados miembro de la Agenda Hábitat. Este documento consolida el derecho a la vivienda adecuada como un derecho humano fundamental y elabora acciones y medidas necesarias en el proceso de realizar el derecho a la vivienda adecuada (UNCHS, 2001).

La Agenda Hábitat guía a los gobiernos y sociedad civil a colocar los derechos humanos en el centro de la formulación y aplicación de políticas en el sector de la vivienda. Expresa el concepto de habilitar procesos para la vivienda; es decir, los gobiernos tienen la responsabilidad de establecer y facilitar un entorno propicio en que se apoyen el potencial y capacidad de todas las partes interesadas en la consecución de la vivienda (UNCHS, 2001).

Cuatro años después de Hábitat II, la Declaración del Milenio de Naciones Unidas enuncia el consenso global de los estados miembros y las organizaciones internacionales más importantes de desarrollo de alcanzar una serie de metas para reducir la pobreza mundial en sus diversas manifestaciones para el año 2015. Se trata de ocho objetivos fundamentales que se subdividen en 18 metas específicas. La vivienda es el tema de la meta 11 del objetivo 7 que apunta a una mejora significativa en las vidas de 100 millones de habitantes de asentamientos precarios. Manteniendo la proporción de la población de la región respecto al mundo, a América Latina y el Caribe le corresponde plantearse la meta de 13,8 millones de personas, lo que representa un 11% de la población que vive en asentamientos precarios en la región en 1990 (Quiroga Martínez, 2007: 68).

Para concretar los consensos internacionales sobre el derecho humano a la vivienda adecuada, es esencial la participación de una ciudadanía solidaria y comprometida con su causa. En su aporte a esta labor, Hábitat para la Humanidad América Latina y el Caribe busca movilizar a colectivos de individuos a que tomen acción y se conviertan en promotores de la causa.

¿Qué opinas tú?

¿Las obectivas y metas de la comunidad internacional se pueden ser logrados?

¿Qué tiene que pasar en nuestra región para hacer que el derecho a la vivienda adeucada sea una realidad universal?

Fuentes:
Jha, Abhas K. 2007. “La vivienda popular en América Latina y el Caribe”.
Marques Osorio, Leticia. 2006. El derecho humano a la vivienda adecuada en América Latina: de la teoría a la práctica. En Derechos económicos, sociales y culturales en América Latina: Del invento a la herramienta. Alicia Ely Yamin coordinadora. México: Plaza y Valdés, SA de CV. Pp. 235-254.
Quiroga Martínez, Rayén. 2007. “El séptimo objetivo del milenio en América Latina y el Caribe: avances al 2007.” Serie Estudios Estadísticos y Prospectivos. No. 57. División de Estadística y Proyecciones Económicas. Santiago: CEPAL.
Radcliffe, Sarah A. & Sallie Westwood. 1993. ‘Viva’: Women and Popular Protest in Latin America. London and New York: Routledge.
UNCHS 2001. Position Paper on Housing Rights.
UN-HABITAT. 2004. UN-HABITAT Feature/Backgrounder, State of the World’s Cities—Trends in Latin America & the Caribbean: Urbanization & Metropolitanization.
UN-HABITAT. 2006. No.2 International instruments on housing rights (HS/639/01 E). Nairobi.
UN-HABITAT. 2008. State of the World’s Cities 2008/2009: Harmonious Cities. London: Earthscan.
Zapata, Daniela. 2007. “Transversalizando la perspectiva de género en los objetivos de desarrollo del Milenio”. Serie Estudios Estadísticos y Prospectivos No. 52. División de Estadística y Proyecciones Económicas. Santiago de Chile: CEPAL.

Bajar el documento completo:
Percepciones sobre la problemática de la vivienda y de la marca Hábitat para la Humanidad

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