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Hoy es el 30 aniversario del martirio de Monseñor Oscar Romero, asesinado a causa de su defensa de la justicia, los derechos humanos y el servicio a las personas excluidas y perseguidas.

En el evento “30 Casas con Romero“, Hábitat para la Humanidad El Salvador, por su parte, está celebrando la vida y los hechos de Monseñor Romero, mientras reflexiona en la Cuaresma y construir comunidad.

En nuestro Boletín de Vivienda, hemos estado compartiendo palabras de Monseñor Oscar Romero, prestadas de su lectura, “Profetas de un futuro que no es nuestro”. Con muchísimo respeto por su persona y su misión, compartimos hoy con ustedes la lectura completa.

Profetas de un futuro que no es nuestro

De vez en cuando, dar un paso atrás nos ayuda
a tomar una perspectiva mejor.

El Reino no sólo está más allá de nuestros esfuerzos,
sino incluso más allá de nuestra visión.

Durante nuestra vida, sólo realizamos una minúscula parte
de esa magnífica empresa que es la obra de Dios.

Nada de lo que hacemos está acabado,
lo que significa que el Reino está siempre ante nosotros.

Ninguna declaración dice todo lo que podría decirse.
Ninguna oración puede expresar plenamente nuestra fe.

Ninguna confesión trae la perfección,
ninguna visita pastoral trae la integridad.

Ningún programa realiza la misión de la Iglesia.
En ningún esquema de metas y objetivos se incluye todo.

Esto es lo que intentamos hacer:
plantamos semillas que un día crecerán;
regamos semillas ya plantadas,
sabiendo que son promesa de futuro.

Sentamos bases que necesitarán un mayor desarrollo.
Los efectos de la levadura que proporcionamos
van más allá de nuestras posibilidades.

No podemos hacerlo todo y, al darnos cuenta de ello,
sentimos una cierta liberación.
Ella nos capacita a hacer algo, y a hacerlo muy bien.

Puede que sea incompleto, pero es un principio,
un paso en el camino,
una ocasión para que entre la gracia del Señor
y haga el resto.

Es posible que no veamos nunca los resultados finales,
pero esa es la diferencia entre el jefe de obras y el albañil.

Somos albañiles, no jefe de obra, ministros, no el Mesías.
Somos profetas de un futuro que no es nuestro. Amen.

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