Después de un año en el campamento (English below)

“Pensé que había perdido a dos de mis hijos. Estaban dentro de la casa cuando esta colapsó”, dijo Chrisler Oibrice de 40 años y padre de cinco: Chrislanda de 14 años; Blondy de 6; Betina de 6; Féguer de 3; y Frantzo de 18 meses.

“Mi esposa y yo estábamos preparando algo para cenar, mientras Chrislanda, Blondy y Bettina jugaban afuera. Cuando comenzó el terremoto, tomé a mi esposa y salimos rápidamente sin tener tiempo de poder buscar a Féguer y a Frantzo”. Gracias a Dios ambos chicos sobrevivieron al desastre.

Con su casa en ruinas, Olibrice recogió todas los pedazos de latas,  madera y  plástico que encontró para construir un albergue para él y su familia. “Fue difícil vivir dentro del albergue, especialmente cuando llovía”, dijo. “Pasamos noches enteras despiertos”.

La familia pasó más de un año viviendo en este albergue inseguro, en un campamento de emergencia.

“Un día, un representante de Hábitat se acercó y nos dijo que nuestra condición era crítica”, dijo Olibrice. “Le expliqué que estábamos esperando un bebé, y que no sabíamos ni donde ni cómo íbamos a cuidar a este nuevo miembro de la familia”.

Hoy, Olibrice y su familia viven en un alojamiento temporal de Hábitat. Es una de las 1.250 familias que han recibido alojamientos en Cabaret, Haití, gracias al apoyo de la Agencia de EE.UU para la Oficina de Desarrollo Internacional de Asistencia ante Desastres, a través de un sub-financiamiento de “Servicios Católicos de Consuelo” (Catholic Relief Services), el Comité Metodista Unido para Ayuda (United Methodist Committee on Relief) y la colaboración de la Misión Bautista  Afroamericana (African-American Baptist Mission Collaboration).

Para hacerse cargo de su familia, Olibrice trabaja diariamente en sus cultivos. Su esposa, Dieutane Joseph, de 40 años, vende lo que producen y otros productos que puedan generar un pequeño ingreso. “Hábitat lo hizo posible, y esta es nuestra mayor bendición del año”, dijo Olibrice. “No sé qué nos proveerá Dios para el futuro, pero lo único que sé es que mi esposa y yo podremos mandar a Chrislanda, a Blondy y a Bettina a la escuela en octubre”.

Chrisler Olibrice
Cabaret, Haití

 

After a year in the tent camp

 “I thought I lost two of my boys. They were inside when our house collapsed,” said Chrisler Olibrice, 40, father of five children: Chrislanda, 14; Blondy, 6; Bettina, 5; Féguer, 3; and Frantzo, 18 months.

 “My wife and I were preparing something for dinner. Chrislanda, Blondy and Bettina were playing outside. When the earthquake struck, I grabbed my wife, and we jumped outside without having time to take Féguer and Frantzo.” Thankfully, both boys survived the earthquake.

With his home in ruins, Olibrice gathered up all the metal sheeting, wood and plastic material he could find to build a shelter for his family. “It was hard to live inside it, especially when it rained,” he said. “We spent entire nights awake.”

The family spent more than a year living in their unsafe shelter and surrounding shanty.

 “One day, a Habitat surveyor came to me and said that our condition was critical,” Olibrice said. “I explained to him we were expecting a baby, and we didn’t know where or how we were going to take care of this new child in our family.”

Today, Olibrice and his family live in a Habitat transitional shelter. They are one of 1,250 families to receive a shelter in Cabaret thanks to the support of the U.S. Agency for International Development Office for Disaster Assistance through a subgrant from Catholic Relief Services, the United Methodist Committee on Relief, and the African-American Baptist Mission Collaboration.

To take care of his family, each day Olibrice tends his crops. His wife, Dieutane Joseph, 40, sells what their plot of land produces and other things that can bring in some money. “Habitat made it happen, and this is our biggest luck of the year,” Olibrice said. “I don’t know what God will provide us for the future, but the only thing I know is my wife and I will send Chrislanda, Blondy and Bettina to school in October.”

Chrisler Olibrice
Cabaret, Haiti

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