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Publicado en razonpublica.com, 2011, por Alejandro Florián Borbón

Borbón ha trabajado en diferentes aspectos de la producción social de vivienda desde 1982, y actualmente es el director nacional de Hábitat para la Humanidad Colombia.

La vivienda es un derecho constitucional, y sin embargo más del 15 por ciento de los bogotanos no la tienen. La administración de la ciudad ha relegado esta necesidad a renglones secundarios, pero es mucho lo que puede y debe hacerse, tanto respecto del entorno externo que es decisivo para la vivienda como en su mejoría “de puertas para adentro”.

Una política en crisis
La política de vivienda popular o vivienda de “interés social” en Bogotá pasa por una época entre gris y oscura, tanto en lo relativo a su lectura e interpretación, como en cuanto a su eficacia respecto de los cuantiosos recursos presupuestales e institucionales que convergen en la ciudad de forma privilegiada:

  • Subsidios nacionales.
  • Subsidios distritales.
  • Subsidios de las Cajas de Compensación.
  • Todas las entidades financieras públicas y privadas.
  • Todos los gremios del sector y la mayor parte de sus principales actores.
  • Centros universitarios de primer orden.

El mal momento que atraviesa esta política se debe tanto al agotamiento del modelo de intervención sectorial -gobernado por intereses gremiales- como a la incapacidad de gestionar correctamente los instrumentos y recursos con que cuenta la administración de la ciudad. La crisis se ve agrava por la pérdida de confianza que acompaña a los escándalos que han afectado la administración del alcalde Samuel Moreno.

Y así, mientras las autoridades siguen en la indolencia, la ciudadanía sigue resolviendo como puede sus necesidades habitacionales, de manera espontánea en la gran mayoría de los casos es decir a través de mecanismos alternativos (informales) con graves consecuencias sobre la calidad de vida, la convivencia y el presupuesto público.

El lastre de la informalidad
En efecto: de las 817.000 viviendas producidas durante el período inter-censal 1993-2005, 440.000 (el 54 por ciento) fueron informales. La informalidad en materia de vivienda no solo es un problema de calidad de vida para los ciudadanos que habitan en tales condiciones, sino que propicia un ambiente para justificar y legitimar comportamientos que deterioran la convivencia y apalancan los conflictos.

Además todas las carencias que conlleva la informalidad se traducen inevitablemente en costos fiscales crecientes, que arrastramos como un pesado lastre y pagamos por décadas todos los ciudadanos.

La vivienda es un derecho
Las acciones de gobierno deberían adoptar la perspectiva de la vivienda como derecho fundamental, tal como lo ordena la Constitución de Colombia: la vivienda es un derecho ciudadano y no una simple mercancía; el Estado tiene obligaciones que se traducen en competencias legales y en recursos institucionales.

Ha sido justamente la Corte Constitucional quien ha desarrollado la interpretación sobre el contenido y la exigibilidad de este derecho, en particular para aquellos grupos cuyas condiciones son vulnerables y requieren protección especial para lograr la igualdad, no solo formal sino material en el goce del mismo.

El contenido y alcances del derecho a la vivienda se rigen por un conjunto de normas dispersas, tanto nacionales como locales, además de los compromisos derivados del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), ratificado por Colombia mediante Ley 74 de 1968 [1]. Dada la gran complejidad que significa satisfacer el derecho a la vivienda, es muy amplio el conjunto de normas que buscan garantizarlo:

  • Normas de ordenamiento territorial y planificación (acciones y funciones públicas directamente relacionados con la generación de suelo y con condiciones de acceso y calidad a infraestructuras adecuadas);
  • Normas sobre condiciones y mecanismos de financiamiento de la vivienda;
  • Normas referentes a la construcción y a la sismo-resistencia que deben tener las edificaciones;
  • El derecho a la vivienda digna está consagrado en el artículo 51 de la Constitución [2].

De conformidad con el texto constitucional, el Estado colombiano debe promover:

a) planes de vivienda,
b) sistemas adecuados de financiación a largo plazo, y
c) formas asociativas de ejecución de estos programas.

Sin embargo, como dije, satisfacer este derecho implica un complejo conjunto de componentes y atributos, lo cual significa que una política que pretenda garantizar este derecho, así sea de forma progresiva, debe partir de una definición de la “vivienda digna”.

Como instrumento para interpretar el derecho a la vivienda, la Corte Constitucional adoptó la Observación General No. 4 del Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales. [3]

En este documento se destaca la noción de adecuación en el contexto dinámico de la progresividad del derecho a la vivienda, atendiendo la complejidad y diversidad de factores que en distintos continentes y culturas interactúan, para hacer posible o impedir el acceso y disfrute de una vivienda adecuada, en particular para los sectores de población más vulnerable.

Dos tipos de atributos -y de esfuerzos
El concepto de vivienda adecuada implica pues satisfacer un cierto número de cualidades parametrizables, que en conjunto son y significan mucho más que una mercancía, y más que un simple techo con cuatro paredes:

-Un subconjunto de los atributos de la Observación No 4 pueden calificarse como atributos colectivos, y son aquellos externos a la vivienda; por ejemplo, las redes de servicios públicos, los accesos, la localización.

-Un segundo grupo podría calificarse de atributos internos de la vivienda o propiamente domésticos, y son aquellos que se dan “de puertas para adentro” (sus condiciones de habitabilidad, por ejemplo).

Los atributos colectivos o externos deberían ser la prioridad de la política pública y de los esfuerzos gubernamentales, por su naturaleza determinante para lograr el objetivo y por la dificultad para ser garantizados. En efecto: estos atributos suponen recursos de planeación, inversión y gestión que están más allá de la capacidad individual de cada familia, y al mismo tiempo son los que en el largo plazo tienen mayor impacto sobre la calidad de vida de todo el vecindario.

Tal es el caso de la localización adecuada, el de la seguridad respecto de riesgos físicos o ambientales, el de los espacios verdes y de recreación, el de la conectividad vial y el transporte, el de los servicios públicos –principalmente agua y energía–, y los servicios sociales de salud, educación, cultura, etc.

Para que la vivienda cumpla con los atributos referidos a la casa en sí misma, “de puertas para adentro”, se requiere de otro tipo de esfuerzos, donde también es necesario el concurso del Estado, en un grado y función diferentes, pero con la posibilidad de contar con el esfuerzo propio de las familias, en un amplio abanico de opciones financieras, cuyo suministro y gestión aportan los mercados y a los cuales se accede según las capacidades y condiciones socio-económicas de cada grupo poblacional.

De tal manera que el apoyo estatal para alcanzar la adecuación de una vivienda en cuanto a sus atributos internos, puede ir desde aquellas familias que requieren apoyo en todos los componentes, hasta aquellos que requieren solo un pequeño apalancamiento financiero.

Como demuestra la propia experiencia de Bogotá, las familias han mejorado con su esfuerzo individual -en la medida de las posibilidades y con enormes limitaciones técnicas- las condiciones materiales de muchas viviendas consideradas individualmente, pero difícilmente pueden, por sí mismas, lograr la cobertura y la calidad de otros atributos como los servicios públicos, la localización adecuada, la conectividad y la movilidad adecuadas, el acceso a los servicios sociales, la recreación, la seguridad etc.

De hecho Bogotá ha tenido que invertir billones de pesos en desmarginalización y mejoramiento de barrios.

El déficit de vivienda
¿Quiénes no han podido satisfacer dignamente el derecho a la vivienda en Bogotá? ¿Donde están localizados?

  • Bogotá tiene en total 1.978.528 hogares y solo 1.713.437 viviendas [4].
  • En términos convencionales cuantitativos, el universo de hogares bogotanos que no tienen satisfecho su derecho a una vivienda digna asciende a 307.945 [5] (15,56 por ciento del total).
  • En principio, 145.822 hogares del universo no poseen, pero teóricamente aspiran a poseer vivienda propia [6].
  • 162.124 hogares bogotanos presentan algún tipo de carencia o insatisfacción de su derecho a la vivienda, constituyendo el llamado deficit cualitativo [7]: estructura, hacinamiento, servicios públicos.

Aun cuando la ciudad cuenta con buenos instrumentos de medición, que arrojan incluso información desagregada por localidades, las definiciones básicas sobre el significado y alcance de las categorías del déficit no alcanzan a dar cuenta precisa de los fenómenos que habríamos de identificar y cuantificar: o no se establece la representatividad estadística de la muestra o se presentan contradicciones entre diferentes fuentes “oficiales”, fenómeno que se aprecia incluso en las líneas de base que adoptó el presente plan de desarrollo.

En efecto, el plan de desarrollo de la administración Moreno, incluyó nuevas categorías en el déficit cualitativo, para atender realidades de gran impacto:

  • el reconocimiento de viviendas construidas sin licencia;
  • el refuerzo estructural;
  • el mejoramiento de condiciones de habitabilidad;
  • el mejoramiento de barrios;
  • el mejoramiento de vivienda rural y
  • la presencia del arrendamiento como opción habitacional para un importante número de bogotanos (más del 50 por ciento en estratos uno y dos).

 Sin embargo las líneas de base no han sido revisadas ni validadas, tarea sin la cual cualquier propuesta de política en materia de vivienda social resulta incompleta y sesgada.

Soluciones interesantes dentro del portafolio de competencias que ya cuenta con definiciones legales
Profundizar en la eficacia y reducción de los costos de transacción de los instrumentos de ordenamiento y gestión de suelo, como los planes parciales y zonales, la declaratoria de desarrollo prioritario, el anuncio de proyecto, la recuperación de plusvalías etc, es un imperativo para el adecuado cumplimiento del principio legal de la “función Pública del Urbanismo”.

Varios trabajos académicos demuestran el potencial existente para redensificar de forma inteligente la ciudad, reestructurando zonas urbanas y mejorando barrios y viviendas, sin tener que expulsar a sus actuales ocupantes, pero ampliando y optimizando la opción del arrendamiento, mediante esfuerzos orientados a aprovechar al máximo los atributos colectivos que ya la ciudad brinda en infraestructura, transporte, salud y educación.

Sin embargo, para lograr este propósito se necesita:

  • Superar la barrera que implica la captura de la institucionalidad por parte de los gremios o de los intereses partidistas.
  • Propiciar un trabajo más integral, técnico y ponderado, que dé cuenta tanto del costo social como del costo fiscal de la inequidad y de la segregación socio-espacial en el mediano y en el largo plazo.
  • Ampliar el concepto de cierre financierodel individuo y del proyecto a la ciudad como un todo, para restablecer la equidad en materia habitacional y para dar a los ciudadanos de menores ingresos oportunidad de invertir en otras necesidades que mejoren su calidad de vida y contribuyan a dinamizar la economía local.
  • Generar, bajo el liderazgo de la administración, suelo urbanizado y opciones de edificabilidad en áreas de renovación y mejoramiento para soluciones de vivienda de interés social y de interés prioritario.
  • Reconocer el arrendamiento como opción habitacional, de interés social y trabajar en los mecanismos institucionales para superar sus limitaciones y conflictos derivados de la informalidad.

*Alejandro Florián Borbón, Abogado Universidad Externado de Colombia. Ha trabajado en diferentes aspectos de la producción social de vivienda desde 1982. Fue director ejecutivo de Fedevivienda entre 1992 y 2008 y actualmente es Director Regional del Centro para El derecho a la Vivienda y contra los Desalojos (COHRE). Ha participado además en varios espacios directivos en organizaciones como la junta del Inurbe 1996-1998 y Metrovivienda 2000-2003 y actualmente en el Consejo de Directores de la Coalición Internacional Hábitat.

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Por: Arq. Mario Andrés Ojeda Casanova.
Candidato a Maestro en Hábitat. Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.

HÁBITAT SOCIAL, LA BUSQUEDA DE UNA INTERVENCION INTEGRAL.

“…José Arcadio Buendía, que era el hombre más emprendedor que se vería jamás en la aldea, había dispuesto de tal modo la posición de las casas, que desde todas podía llegarse al río y abastecerse de agua con igual esfuerzo, y trazó las calles con tal buen sentido que ninguna casa recibía más sol que otra a la hora de hacer calor…”.

-Gabriel García Márquez
Cien años de soledad.1

Se podría definir hábitat como las características físicas, naturales, espaciales, sociales, culturales y económicas, reunidas en torno al contexto vivencial de una comunidad.2

El interés particular en la presentación a ustedes esta breve síntesis de un trabajo conceptual más extenso es, identificar el proceso de conformación de la llamada “informalidad”3 en relación a la configuración socio-espacial presente en conformación de ciudad en el contexto como el nuestro, enfocado a la construcción del Hábitat.

Dentro del entendimiento de las dinámicas del crecimiento de la ciudad, con todas las diferencias que enmarca la diversidad de entornos, tradiciones y costumbres de cada territorio que se reflejan en la producción y generación de espacios habitacionales y la manera como estos son vividos por su ocupantes, específicamente en una ciudad intermedia con proyección de crecimiento poblacional, la cual tiene como característica preponderante, el ser influenciado por las diversas relaciones con la región y contextos alternos de particularidades diferentes a su desarrollo propio.

Los asentamientos populares autogenerados, van tejiendo su territorio como un hilván cada vez más complejo, en que grandes sectores de nuestra población hacen parte, construyendo un reflejo de la imagen de la ciudad que, en gran medida es el común denominador del escenario urbano colombiano y latinoamericano. Esta expresión física, se ve claramente manifiesta en la situación económica, social, política, en la concepción de imaginarios y en la cultura como marco de expresiones intangibles que se ven expresadas en la construcción social del hábitat de estos individuos y la forma de habitar en esta colectividad.

Distante de considerarse caótica o improvisada, esta forma de construir la ciudad posee su propia lógica, coherente con las necesidades y las posibilidades de los pobladores, los cuales conforman en el espacio maneras de interacción social particulares, alternativos a las vividas bajo el esquema de la formalidad, configurando así la conexión con la sociedad “normalizada” y dando pie a lo que Manuel Castell identifica como “la forma del espacio es el resultado de las relaciones sociales”.

El habitar, es el arte de expresión de un grupo (como comunidad) en su proceso de construcción del territorio, desde la pragmática autodidacta de sus gentes; es el estado del arte de la evolución de su nicho habitacional forjado por la experiencia, la prueba y el error, en el intento de crear su cobijo individual, familiar y tejer enlaces en la sociedad.

La construcción del hábitat, su apropiación y la forma de vivirlo, como un sistema social
comunitario

Hábitat: soporte físico /
Habitar: relación y procesos

El hombre, en la construcción de su territorio, mezcla y superpone tiempos y espacios, realiza reproducciones de elementos e imágenes que proyectan su visión del futuro con las bases de su pasado y donde la construcción de su hábitat es un ejercicio social, identificando la existencia de una memoria y de su expresión en un marco social en el espacio de cultura e identidad.

Hábitat implica vivir en un lugar, habitar es afirmar la presencia de la vida en el territorio.4

En el desarrollo de las urbes y en especial la producción del hábitat, se caracterizan las prácticas paralelas a la solución planteada por el orden de la lógica estatal gubernamental y legal utilizado por el modelo preponderante en la concepción ideal de un conjunto urbano. Existe dentro del margen del espacio en las periferias de la y en su propio interior, otra ciudad alterna la cual se construye y modifica día a día, producida al margen de las políticas públicas y de los productos inmobiliarios y asistencia promovidos por la iniciativa privada.

Esta alteridad enmarcada por la ciudad formal, se realiza con grandes esfuerzos tanto físicos, económicos, humanos y sociales, donde las familias y la comunidad de este entorno característico, han producido una gran variedad de asentamientos, generando unas soluciones habitacionales propias, que ayudan de esta manera a suplir el déficit de vivienda y sobre todo, está acorde a su condición económica caracterizada por sus bajos ingresos.

Esta, casi anónima, oculta para muchos, se ha constituido la ciudad informal, espontanea y dinámica la cual debido a estas características, presenta signos relacionados a la condición de emergencia, condición de la cual sobresale la especialidad de ser inconclusa en su conformación y por la cual desarrolla la particularidad de ser procesivo, así logra poco a poco la expansión de la vivienda, del barrio y en consecuencia el desarrollo comunitario del conjunto.

Así, la falta de comprensión y entendimiento sobre la complejidad de los procesos sociales envuelven la construcción de espacios enmarcados en esta condición en la búsqueda de una producción del hábitat social. El fenómeno y la magnitud de los asentamientos humanos precarios evidencian, sin lugar a dudas, el esfuerzo de la población que ante la necesidad de un lugar para vivir y la imposibilidad de adquirir en el mercado viviendas adecuadas a su capacidad en relación a proporción por tamaño y a su capacidad adquisitiva, las han ido construyendo, paso a paso, en diversas modalidades, combinaciones y métodos.

Los fenómenos que suceden en los asentamientos informales tiene expresiones y manifestaciones concretas en términos económicos, que es necesario conocer, dimensionar y contextualizar para, “formular algunas hipótesis orientadas a establecer correctivos y estímulos a través de políticas públicas y fuerzas de la economía de mercado que conduzcan a superar limitaciones de la producción social en cuanto a calidad, productividad y sostenibilidad urbana”.5

En otras palabras lo que se denomina “producción social del hábitat”, tiene que ser delimitado, cuantificado y analizado en términos económicos para comprender su magnitud, sus flujos y para poder dilucidar democráticamente las mejores opciones de política pública e instrumentos de fomento y apoyo, que potencien y mejoren la capacidad y calidad de la producción social en una perspectiva simbiótica y corresponsable de sociedad y estado, ciudad y ciudadanía.6

Esta idea normativa, como concepto de cuantificación sobre la calidad de vida, se queda corto al relacionar el manejo de la informalidad y la espacialidad de esta en relación al fenómeno social en las que aquí se desarrollan, solo con el aspecto económico, financiero y fiscal, cuando el valor agregado de estos asentamientos es la riqueza social y cultural que en la base de esta descansa, la cooperación, la relación interpersonal y la construcción social, aspectos y características presentes fundamentalmente hasta el proceso de consolidación. La seguridad y la convivencia están incluidas dentro de esas virtudes en las primeras etapas de ese crecimiento, factores que lastimosamente se van perdiendo a medida que se logra una madurez del conjunto por tantos motivos, pero sobre el cual sobresale el mismo abandono del estamento público, el distanciamiento de la articulación urbana, la localización del asentamiento y la necesidad de unos pocos del control, a como de lugar del territorio.

El objetivo final debe ser el de brindar elementos que permitan hacer otra lectura al fenómeno, desde una perspectiva crítica pero concreta en efectividad que parte de reconocer el esfuerzo y los aportes tangibles e intangibles de los pobladores, como un recurso vital capaz de ser orientado y aprovechado con mayor eficiencia para beneficio de los asentamientos populares y del conjunto de la sociedad.

Los diversos imaginarios, costumbres y hábitos, se entremezclan para crear la heterogeneidad compartida por la gente que construye su diario vivir. La ciudad informal, responde a nada más que el porcentaje necesario para el desarrollo de las personas que lo habitan, esta, es la producción habitacional que más se aproxima a ser equitativa en la proporción física de la construcción, que si bien se dice, carece de espacios abiertos verdes y de congregación presentes en el urbanismo formal, estos viven e interactúan apropiándose de la calle y los intersticios como parte de el espacio vivencial de su casa, integrándose al barrio como sistema integral de habitabilidad.

Por esto, los desarrollos autogenerados, han estado más cerca a las demandas y requerimientos habitacionales de los grupos quienes los producen, ya que ellos mismos han hecho a su medida, según sus capacidades y necesidades, en el cual dentro de su proceso de consolidación, estos asentamientos, presentan mejores condiciones de habitabilidad, sustentabilidad y debido a su paulatino proceso de construcción, genera cohesiones sociales características, diferentes a las presentadas en la ciudad formal y crean pertenencia con el territorio, la relación con el lugar (topofilia).

Así pues, la mirada que se le debe dar al hábitat como tal, entendiéndolo como un sistema complejo, en el cual confluyen diversos factores que afectan, condicionan y dan el lineamiento para el funcionamiento optimo del mismo, donde hábitat no solo se debe entender como problema-solución de vivienda (del cual es una parte muy importante y prima sobre otros factores), pero en el cual se deben aplicar programas que refuercen ese sistema básico de generación y provisión de cobijo, los cuales sean el medio de inclusión a la ciudad (como hecho físico y a la sociedad como complemento socio-cultural).

En relación a esto, la noción de hábitat debe ser integral y aplicada no solo al tratamiento único de la vivienda (en todos los ámbitos en los cuales esta se desarrolla, siendo informal, formal, emergencia, reubicación…etc.). Hábitat es la conjunción de sistemas habitacionales, educativos y espacio público con razón social en el marco del desarrollo sistémico incluido el compromiso económico entre las partes (oportunidades de empleo y seguridad social), para el crecimiento integral de los sujetos urbanos. Por eso, el solo tratamiento de la vivienda como solución final, no es suficiente, menos aún, en el contexto de ciudades intermedias con limitados recursos y expectativas de crecimiento y oportunidad para la gran población en estado de informalidad.

Por esto, los planes, programas y proyectos deben ser integrales donde las prácticas de generación de vivienda y de reubicación destinadas a este grupo poblacional tienen que ser incluyentes, con seguimiento constante desde la pedagogía y el desarrollo cultural, exaltando las capacidades y el valor social de los hombres y mujeres que día a día construyen la ciudad alterna, en la que los proyectos espaciales y urbanos compongan ese vinculo tanto físico espacial como social, donde el urbanismo, genere urbanidad y sea la plataforma de integración con estos satélites habitacionales, la periferia y la marginalidad, en la real búsqueda del HÁBITAT SOCIAL.

Cuáles son las intervenciones que se deben hacer y cuál es el mejor método, no se discutirá en esta breve reflexión introductoria a la temática del “problema” del hábitat, las propuestas así como es la expresión de la vida en la informalidad, deben venir del aporte colectivo no solo de los técnicos y profesionales, sino de la dirigencia gubernamental y de los mismos moradores quienes modelan y son los supervivientes del día a día en nuestras ciudades, donde el respeto por la riqueza social y el orden expresado en los ámbitos urbanos informales no se desconozcan, tratando de convertirlos en el puente para la equidad y el entendimiento en la base de la diversidad de opciones oficiales como populares para solventar el mismo problema al déficit habitacional cualitativo.

*articulo basado en el trabajo de investigación denominado HABITARTE, Estudio de la Apropiación de la Vivienda y su Contexto en los Procesos de Formación, Expansión y Consolidación Barrial en Asentamientos Autoproducidos en Ladera. Manizales 1990 _ 2005.

1 GARCIA MARQUEZ, Gabriel. Cien Años de Soledad. Editorial Oveja Negra. 1984.

2 Seminario de Investigación, Línea de Profundización en Arquitectura y Hábitat, Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales. Documento Trabajo de Grado Posadas Nativas, Hábitat Transitorio de Ocio. Luís Eduardo Cerón Portilla. Mario Andrés Ojeda Casanova. 2005.

3 Informalidad esta referida a todas las actividades en desarrollo en forma paralela y/o alterna a las tradicionalmente
establecidas. Generalmente, estas están relacionadas al los aspecto económico en mayor medida, incluyendo para el caso el empleo, la educación y la vivienda.

4 Saldarriaga Roa, Alberto. Habitar como fundamento de la disciplina de la arquitectura. Revista al Hábitat. Universidad Nacional de Colombia. Febrero 2006. Pág. 4_5.

5 http://www.fedevivienda.org.co/psh/

6 ibíd.

BIBLIOGRAFIA

· BOLLNOW, Otto Friedrich. HOMBRE Y ESPACIO. Editorial Labor, S.A. 1969.

· CERÓN PORTILLA, Luís Eduardo. OJEDA CASANOVA, Mario Andrés. Seminario de Investigación, Línea de Profundización en Arquitectura y Hábitat, Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales. Documento Trabajo de Grado Posadas Nativas, Hábitat Transitorio de Ocio. 2005.

· CLIFFORT, Geetva. LA INTERPRETACION DE LAS CULTURAS. Descripción densa: hacia una teoría interpretativa de la Cultura.

· DUHAU, Emilio. HÁBITAT POPULAR Y POLÍTICA URBANA. Universidad Autónoma Metropolitana. México 1998.

· HEIDEGGER. CONSTRUIR, MORAR, PENSAR. Ciencia y Técnica. Editorial Universidad Santiago de Chile. Santiago, 1993.

· PEYLOUBET, Paula. HABITAT POPULAR, MATERIALIZACION DE UN PAISAJE SOCIAL DIVERSO. CULTURA DE PLURALIDAD. Revista al Hábitat. Universidad Nacional de Colombia. Febrero 2006.

· ROMERO, Gustavo. LA PARTICIPACION EN EL DISEÑO URBANO Y ARQUITECTÓNICO EN LA PRODUCCIÓN SOCIAL DEL HÁBITAT. Red XIV “Tecnologías sociales y producción social del hábitat”: subprograma para viviendas de interés social HABYTED del programa iberoamericano de ciencia y tecnología para el desarrollo. CYTED México, 2004.

· SALDARRIAGA ROA, Alberto. Habitar como fundamento de la disciplina de la arquitectura. Revista al Hábitat. Universidad Nacional de Colombia. Febrero 2006.

· SANTOS, Milton. LA NATURALEZA DEL ESPACIO. Técnica y Tiempo, Razón y Emoción. Editorial Ariel S.A. Barcelona, 2000.

· TAPIA, Ricardo. Vivienda progresiva y procesos de participación. Conferencia proclamación II concurso de vivienda social CONVIVE II. Revista ESCALA, SOCIEDAD COLOMBIANA DE ARQUITECTOS. Bogotá, 2007.

· UN-HÁBITAT. HÁBITAT Y DESARROLLO HUMANO. Cuadernos PNUD. Investigaciones sobre desarrollo humano. CENAC, UN-HÁBITAT, PNUD Colombia.

· YORY, Carlos Mario. TOPOFILIA O LA DIMENSION POETICA DEL HABITAR. Editorial Pontificia Universidad Javeriana. Segunda edicion marzo 2007.

· www.fedevivienda.org.co

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By: Mario Andrés Ojeda Casanova, Architect.
Masters candidate in Habitat, National University of Colombia, Bogota.

SOCIAL HABITAT - THE SEARCH FOR INTEGRATED INTERVENTIONS.

“…José Arcadio Buendía, who was one of the most enterprising men ever known in the village, had positioned the houses in such a way, that from any one of them a person could reach the river with an equal amount of energy and arranged the streets with such good sense that no house would receive more sun than another during the hottest hour of the day…”

-Gabriel García Márquez
100 Years of Solitude.1

Habitat can be defined as the combined physical, natural, spatial, social, cultural and economical characteristics that make up the experiential context of a community.2

The particular interest of this brief synthesis of a more extensive conceptual work is to identify the process of appointing the term “informality”3 to the socio-spatial configuration present in the formation of the city within a context such as ours, with a special focus on the construction of habitat.

Within an understanding of the dynamics of city growth, are the differences that mark the diverse surroundings, customs and traditions of each territorial space, reflected in the production and generation of housing and the manner in which these are lived in by their occupants. Medium-sized cities with a high potential for population growth are highly susceptible to the diverse relationships in the region and the alternative contexts different from its own particular manner of development.

Self-built, informal communities knit their territory into an ever more complex design; in which large sectors of the population take part. This construction is a reflection of the city that, in great part, is the common denominator in urban Colombia and Latin America. Its physical expression is clearly manifested in the economic, social and political situation, in the conception of imagination and culture as a framework for intangible expressions that become apparent in the social construction of habitat by these individuals, and the form of collectively inhabiting this space.

Rather than chaotic or improvised, this form of city development has its own logic, coherent with the necessities and possibilities of its inhabitants. They shape the space within particular methods of social interaction – alternative to those within the formal housing system, and thus create a connection to “normalized” society, making possible Manual Castell’s conclusion, “the shape of the space is a result of social relationships.” 

To inhabit, is the art of expression of a particular group (such as a community) in its process of construction of a territory with the self-taught, experiential abilities of its people. It is the art of the evolution of its “habitational” niche, forged by experience, trial and error, with the intent of creating individual and family shelter and to weave links among society.

The constitution of habitat, its appropriation and the manner of living within it, as a social community system.

Habitat: physical support /
Inhabit: relationships and processes

The human being, in the construction of his territory, mixes and superimposes time and space, reproduces elements and images that project his vision of the future with the grounding of his past. The construction of his habitat is a social exercise, identifying the existence of a memory and its expression within a social framework in the context of culture and identity.

Habitat implies living in a place, to inhabit is to affirm the presence of life on the land.4

In the development of major cities, particularly the production of habitat, the practices parallel to the proposed solution are characterized by the order of government and legal logic used by the predominant conception of the ideal urban complex. In the outskirts and within the city itself, an alternate city exists—built and modified day after day; produced outside the margins of public policies, real estate products and assistance from private initiatives.

This “other” city, framed by the formal city, is created with tremendous physical, economic, human and social effort. Families and the communities within this characteristic environment have produced a great variety of settlements. In each they generate their own housing solutions, and thus contribute to the supply of housing needed to overcome the housing deficit and, above all, doing this according to their economic condition (typically characterized as low-income).

This nearly anonymous process, often hidden from view, creates the “informal city.” It is spontaneous and dynamic, and due to these characteristics presents signs that indicate a condition of emergency.  What stands out most is that its conformation is unfinished, and for this reason progressive—little by little managing to expand the house, expand the neighborhood, and in consequence develope the community as a whole.

Thus, in the search for a production of social habitat, there is a lack of understanding and comprehension of the complexity of the social processes involved in the construction of spaces framed by this condition. The phenomenon and the magnitude of informal human settlements prove, without a doubt, the efforts of a population that is facing the need for a place to live—and the impossibility of acquiring that place within the market for adequate housing as related to their particular purchasing power—have resulted in a self-built solution, constructed over time with diverse models, methods and combinations of these.

The phenomenon that take place in informal settlements has concrete expressions and manifestations in economic terms. It is necessary to know, gauge and contextualize these processes, in order to “formulate hypothesis oriented towards the establishment of disciplines and incentives through public policy and economic market forces that drive a settlement to overcome the limitations of social production in terms of quality productivity and urban sustainability.”5

In other words, what is coined “the social production of housing,” has to be specified, quantified and analyzed in economic terms in order to understand its magnitude and its processes, and to democratically elucidate the best options for public policy and incentivation tools that will strengthen and improve the capacity and quality of social production in a symbiotic manner and with the joint responsibility of society, State, city and citizen.6

This potential rule as a concept of quantification of the quality of life does not begin to describe the relationship between the management of informality and spatiality to the social phenomenon under which it is developed. It only describes the economic, financial and physical aspect, when the added-value of these settlements is the social cultural richness based in cooperation, interpersonal relationships and social construction—characteristics fundamentally present all the way through to the process of consolidation. Security and coexistence are included within these virtues in the first phases of growth—factors that are unfortunately lost when maturity is achieved, thanks to these same virtues—but through which the same abandonment by the public class, the distancing of urban articulation, the localization of the settlement and the need of a few in control of the territory in any way possible stand out.

The final objective should be to provide elements that allow another lesson to be learned from this phenomenon. From a critical perspective, but yet concrete in effectiveness that begins with a recognition of the efforts and tangible and intangible contributions of inhabitants as a vital resource to be oriented and utilized as efficiently as possible for the benefit of low-income settlements and from societal partnership.

Diverse imaginations, customs and habits combine to create a diversity shared among the people that build their daily existence. The informal city responds to no more than the percentage needed for the development of the people who inhabit it. This type of housing production is closest to being equitable in terms of the physical distribution of construction, however often lacks in open green and public spaces that are present in formal urbanizations. Informal settlements live and interact by taking ownership of the street and other spaces as part of the living space of the home, integrating them into the neighborhood as an integral system of  habitability.

For this reason, self-generated development methods have been closest to the demand and housing needs of the groups that produce them. The families themselves have carried out the work, according to their ability, capacity and needs. These settlements present the best conditions of habitability, sustainability and, due to their gradual construction process, generate social cohesions different from those present in the formal city. They create a sense of “membership” with the space and a relationship to place (topofilia).

Thus, the examination that should be given to habitat as such, understands it as a complex system where diverse factors unite and affect, condition and delineate the optimal functionality of this system—where habitat is not only understood has a housing problem-solution (which is a very important and prime part among other factors). Programs should be applied that re-enforce this basic system of generation and provision of shelter at which inclusion into the city is at the center (both as a physical action and society as a socio-cultural complement).

In relation to this, the notion of habitat should be integral, and applied not only to the treatment of housing (in all of the ways that it is developed, being informal, formal, emergency, relocation, etc.).  Habitat is the combination of systems—housing, education, public space—with social logic within the framework of systematic development that includes economic commitment of each actor (employment opportunities and social security), for the integral growth of urban actors. For this reason, the sole treatment of housing as the final solution is not enough—even less in the context of medium-sized cities with limited resources, an expectation of growth and great potential for a population in a state of informality.

In conclusion, plans, programs and projects should be integral in the sense that the practices of housing generation and relocation geared towards this sector of the population should be inclusive, with constant follow-up in terms of pedagogy and cultural development. The capacity and social value of the men and women who day after day build an alternative community should be praised. These spatial and urban projects make up this physical and social link, where urbanization generates urbanity and is the platform of integration with these housing satellites—the outskirts and marginality—in the real search for SOCIAL HABITAT.

What are the interventions that should be taken, and what is the best method? This will not be discussed in this brief introductory reflection on the housing “problem,” the proposals of which are, for example, the expression of life in informality, should be created with collective participation and not just by technicians and professionals. They should instead be facilitated by government and the same inhabitants that model and live day to day in our cities, where respect for social richness and the order expressed in informal settlements is not ignored. They should attempt to use these virtues as a bridge for equality and understanding based in the diversity of official options as popular options to resolve the problem of a qualitative housing deficit.

*Article based on the research project, HABITARTE: Study of the Appropriation of Housing and its Context in Processes of Neighborhood Formation, Expansion and Consolidation in Self-Produced Settlements in Ladera. Manizales 1990 _ 2005.

1 GARCIA MARQUEZ, Gabriel. Cien Años de Soledad. Editorial Oveja Negra. 1984.

2 Seminario de Investigación, Línea de Profundización en Arquitectura y Hábitat, Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales. Documento Trabajo de Grado Posadas Nativas, Hábitat Transitorio de Ocio. Luís Eduardo Cerón Portilla. Mario Andrés Ojeda Casanova. 2005.

3 Informalidad esta referida a todas las actividades en desarrollo en forma paralela y/o alterna a las tradicionalmente
establecidas. Generalmente, estas están relacionadas al los aspecto económico en mayor medida, incluyendo para el caso el empleo, la educación y la vivienda.

4 Saldarriaga Roa, Alberto. Habitar como fundamento de la disciplina de la arquitectura. Revista al Hábitat. Universidad Nacional de Colombia. Febrero 2006. Pág. 4_5.

5 http://www.fedevivienda.org.co/psh/

6 ibíd.

BIBLIOGRAPHY

· BOLLNOW, Otto Friedrich. HOMBRE Y ESPACIO. Editorial Labor, S.A. 1969.

· CERÓN PORTILLA, Luís Eduardo. OJEDA CASANOVA, Mario Andrés. Seminario de Investigación, Línea de Profundización en Arquitectura y Hábitat, Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales. Documento Trabajo de Grado Posadas Nativas, Hábitat Transitorio de Ocio. 2005.

· CLIFFORT, Geetva. LA INTERPRETACION DE LAS CULTURAS. Descripción densa: hacia una teoría interpretativa de la Cultura.

· DUHAU, Emilio. HÁBITAT POPULAR Y POLÍTICA URBANA. Universidad Autónoma Metropolitana. México 1998.

· HEIDEGGER. CONSTRUIR, MORAR, PENSAR. Ciencia y Técnica. Editorial Universidad Santiago de Chile. Santiago, 1993.

· PEYLOUBET, Paula. HABITAT POPULAR, MATERIALIZACION DE UN PAISAJE SOCIAL DIVERSO. CULTURA DE PLURALIDAD. Revista al Hábitat. Universidad Nacional de Colombia. Febrero 2006.

· ROMERO, Gustavo. LA PARTICIPACION EN EL DISEÑO URBANO Y ARQUITECTÓNICO EN LA PRODUCCIÓN SOCIAL DEL HÁBITAT. Red XIV “Tecnologías sociales y producción social del hábitat”: subprograma para viviendas de interés social HABYTED del programa iberoamericano de ciencia y tecnología para el desarrollo. CYTED México, 2004.

· SALDARRIAGA ROA, Alberto. Habitar como fundamento de la disciplina de la arquitectura. Revista al Hábitat. Universidad Nacional de Colombia. Febrero 2006.

· SANTOS, Milton. LA NATURALEZA DEL ESPACIO. Técnica y Tiempo, Razón y Emoción. Editorial Ariel S.A. Barcelona, 2000.

· TAPIA, Ricardo. Vivienda progresiva y procesos de participación. Conferencia proclamación II concurso de vivienda social CONVIVE II. Revista ESCALA, SOCIEDAD COLOMBIANA DE ARQUITECTOS. Bogotá, 2007.

· UN-HÁBITAT. HÁBITAT Y DESARROLLO HUMANO. Cuadernos PNUD. Investigaciones sobre desarrollo humano. CENAC, UN-HÁBITAT, PNUD Colombia.

· YORY, Carlos Mario. TOPOFILIA O LA DIMENSION POETICA DEL HABITAR. Editorial Pontificia Universidad Javeriana. Segunda edicion marzo 2007.

· www.fedevivienda.org.co

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“En la organización siempre hay un espacio para compartir los talentos y mostrar el amor y la solidaridad”.

Diana SandovalDiana Sandoval tiene 21 años, de nacionalidad colombiana, participa como voluntaria con Hábitat para la Humanidad Chile en los proyectos Nuestros Hijos Vuelven a Casa y la Escuela de Líderes, desde julio de 2009.

Para Diana su experiencia como voluntaria al conocer la vida de niños y niñas con enfermedades catastróficas y a líderes de comités que llevan años trabajando para tener o mejorar su vivienda, ha sido impactante, ver sus carencias, potencialidades, ganas de salir adelante, la ha comprometido mucho mas con estos proyectos.

“La familia para los niños y niñas es fundamental, ya que es en su interior donde ellos y ellas reciben la base de su vida afectiva y emocional, es por esto que para nuestros niños y niñas es fundamental recibir el apoyo de cada uno de los miembros de la familia para su bienestar”.

En la escuela de líderes, “Cada taller es un reto, un proceso de diálogo de saberes, es gratificante ver como los líderes participan y reflexionan respecto a sus prácticas de administración de sus ingresos en familia, a través de la experiencia de cada uno que aporta elementos importantes y útiles para la vida cotidiana, de esta forma se crean hábitos de ahorro que les permite alcanzar sus metas futuras de vivienda, uno de los aspectos más importante es que se promueve el compromiso de los líderes al tener que convertirse en replicadores del conocimiento aprendido y compartirlo a un promedio de 30 personas más de sus organizaciones”.

Diana invita a otros voluntarios y voluntarias de la region unirse a esta causa, “Es una experiencia maravillosa”, concluye Diana. “En la organización siempre hay un espacio para compartir los talentos y mostrar el amor y la solidaridad”.

Fuente: Hábitat para la Humanidad Chile

Para aprender más sobre los proyectos y el voluntariado en Chile, visita la página http://www.habitat.org/lac/quienes_somos/chile_profile.aspx.

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“In the organization, there is always a space to share your talents and to demonstrate love and solidarity.”

Diana SandovalSince July of 2009, 21-year-old Colombian volunteer Diana Sandoval has volunteered with Habitat for Humanity Chile’s “Bring our Children Home” project and Leadership School.

For Diana, her experience as a volunteer has been impactful–particularly getting to know children with life threatening illnesses, as well as the committee leaders who have been laboring for years to improve their housing conditions. In witnessing their needs, their potentials and their willingness to press on, Diana has become deeply committed to the two projects.

“Family is fundamental to these children,” she explains. “It’s where they receive the basis of their emotional life and affections. It’s fundamental to their wellbeing that they receive the support of every one of their family members.”

In the Leadership School, “Every workshop is an achievement, a dialogue of advice. It’s gratifying to see how the leaders participate and reflect upon their family finance administration habits. Through this experience, each person contributes something important and useful for everyday life, in this way developing saving habits that allow them to reach their future housing goals. One of the most important aspects  is that each participant commits to replicate what they have learned and share it in turn with an average of 30 people in their community.”

Diana invites other volunteers from the region to unite with this cause. “It’s a marvelous experience,” she concludes. “In the organization, there is always a space to share your talents and to demonstrate love and solidarity.”

Source: Habitat for Humanity Chile

To learn more about projects in Chile, please visit http://www.habitat.org/intl/lac/45.aspx.

Por Andrea Paola Mora Salazar

colombianita-1“Antes de vivir aquí en Arborizadora Alta yo vivía en la Colombianita en Puente Aranda allá vivía con mi familia no era muy chévere porque había mucho indigente, basura y no podíamos salir tarde en la noche por que nos atracaban pero no nos hacía falta la comida; ahora que vivimos aquí en Arborizadora me siento muy amañada porque tengo mi casita, se siente más paz, tranquilidad y estamos más en familia además mis hijos andan mejor arreglados y juiciosos y es una mejor vida para ellos. Le doy gracias a Dios, a Hábitat y a todos los que nos dieron esta oportunidad”. -Janeth Bernal Gómez

La familia Bernal es una de las 108 familias recicladoras de “la Colombianita” ubicada en el sector de Puente Aranda de Bogotá, Colombia., que ha sido beneficiada para obtener su propia vivienda.

Según documento producido por la Junta Directiva del Barrio La Colombiana ASOFAMDESCOL, (Asociación de Familias Destechadas La Colombiana). La Colombianita fue fundada por viarias señoras desde hace más de 20 años,  que ubicaron varias casetas para venta de comestibles, con el fin de poder conseguir el sustento diario. El lugar  se fue poblando paulatinamente, según cuentan ellas “por personas que se encontraban en crisis, en la miseria, estas personas hicieron de este lugar su hogar, y se habituaron al ambiente para trabajar en lo único que les dieron oportunidad, la recuperación de residuos sólidos ‘reciclaje’ y la venta de productos en casetas estacionadas, resolviendo así el problema de techo y un plato de comida para sus familias”.

De acuerdo al censo  oficial remitido por Secretaria de Gobierno, el 9 de abril del 2007,  La Colombianita está conformada por 108 hogares, para un total de 384 personas, de las cuales 204 pertenecen al género femenino y 180 al masculino.

La población asentada en dicho sector, presentaba unas condiciones de vida inadecuadas, en la medida en que estaban haciendo ocupación del espacio público en un asentamiento ilegal, que no contaba con la infraestructura básica ni con el equipamiento que les garantizara las condiciones socio ambientales, económicas y culturales requeridas.

“Antes era tremendo, pues como no teníamos gastos se ganaba plata pero no sabíamos distribuir el dinero, veíamos la plata pero no nos importaba el bienestar además los niños no tenían una buena vida, no tenían educación, ni salud, ni buenas relaciones sociales”. -Jaime Bernal

Para mitigar este problema la Alcaldía Distrital decide reubicar a estas familias y se les presenta una oferta inmobiliaria de terrenos de propiedad de la Caja de la Vivienda Popular, ubicados en Arborizadora Alta, en la localidad de Ciudad Bolívar.

Hábitat para la Humanidad Colombia con aportes del voluntariado del Colegio Anglo Colombiano y el Grupo Citi ha logrado que algunas familias vuelvan su sueño una realidad, se han entregado un total de 37 viviendas y se esta adelantando la construcción de 7 más.

colombianita-nueva-2

“Ahora es la berraquera, es un buen paso para surgir seguimos trabajando como recicladores, pero es un sueño muy lindo que se me cumplió después de viejo. Esta es una nueva oportunidad para las familias es un buen paso para surgir, sobre todo para los niños, ellos ya tienen educación, salud y nuevos amigos, es otro ambiente para que ellos crezcan, quiero agradecer a Hábitat para la Humanidad, la Caja de Vivienda Popular y a la administración distrital por su apoyo, estoy muy agradecido”. -Jaime Bernal

Andrea Paola Mora Salazar es la Comunicadora Nacional de Hábitat para la Humanidad Colombia.

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