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Por: Arq. Mario Andrés Ojeda Casanova.
Candidato a Maestro en Hábitat. Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.
HÁBITAT SOCIAL, LA BUSQUEDA DE UNA INTERVENCION INTEGRAL.
“…José Arcadio Buendía, que era el hombre más emprendedor que se vería jamás en la aldea, había dispuesto de tal modo la posición de las casas, que desde todas podía llegarse al río y abastecerse de agua con igual esfuerzo, y trazó las calles con tal buen sentido que ninguna casa recibía más sol que otra a la hora de hacer calor…”.
-Gabriel García Márquez
Cien años de soledad.1
Se podría definir hábitat como las características físicas, naturales, espaciales, sociales, culturales y económicas, reunidas en torno al contexto vivencial de una comunidad.2
El interés particular en la presentación a ustedes esta breve síntesis de un trabajo conceptual más extenso es, identificar el proceso de conformación de la llamada “informalidad”3 en relación a la configuración socio-espacial presente en conformación de ciudad en el contexto como el nuestro, enfocado a la construcción del Hábitat.
Dentro del entendimiento de las dinámicas del crecimiento de la ciudad, con todas las diferencias que enmarca la diversidad de entornos, tradiciones y costumbres de cada territorio que se reflejan en la producción y generación de espacios habitacionales y la manera como estos son vividos por su ocupantes, específicamente en una ciudad intermedia con proyección de crecimiento poblacional, la cual tiene como característica preponderante, el ser influenciado por las diversas relaciones con la región y contextos alternos de particularidades diferentes a su desarrollo propio.
Los asentamientos populares autogenerados, van tejiendo su territorio como un hilván cada vez más complejo, en que grandes sectores de nuestra población hacen parte, construyendo un reflejo de la imagen de la ciudad que, en gran medida es el común denominador del escenario urbano colombiano y latinoamericano. Esta expresión física, se ve claramente manifiesta en la situación económica, social, política, en la concepción de imaginarios y en la cultura como marco de expresiones intangibles que se ven expresadas en la construcción social del hábitat de estos individuos y la forma de habitar en esta colectividad.
Distante de considerarse caótica o improvisada, esta forma de construir la ciudad posee su propia lógica, coherente con las necesidades y las posibilidades de los pobladores, los cuales conforman en el espacio maneras de interacción social particulares, alternativos a las vividas bajo el esquema de la formalidad, configurando así la conexión con la sociedad “normalizada” y dando pie a lo que Manuel Castell identifica como “la forma del espacio es el resultado de las relaciones sociales”.
El habitar, es el arte de expresión de un grupo (como comunidad) en su proceso de construcción del territorio, desde la pragmática autodidacta de sus gentes; es el estado del arte de la evolución de su nicho habitacional forjado por la experiencia, la prueba y el error, en el intento de crear su cobijo individual, familiar y tejer enlaces en la sociedad.
La construcción del hábitat, su apropiación y la forma de vivirlo, como un sistema social
comunitario
Hábitat: soporte físico /
Habitar: relación y procesos
El hombre, en la construcción de su territorio, mezcla y superpone tiempos y espacios, realiza reproducciones de elementos e imágenes que proyectan su visión del futuro con las bases de su pasado y donde la construcción de su hábitat es un ejercicio social, identificando la existencia de una memoria y de su expresión en un marco social en el espacio de cultura e identidad.
Hábitat implica vivir en un lugar, habitar es afirmar la presencia de la vida en el territorio.4
En el desarrollo de las urbes y en especial la producción del hábitat, se caracterizan las prácticas paralelas a la solución planteada por el orden de la lógica estatal gubernamental y legal utilizado por el modelo preponderante en la concepción ideal de un conjunto urbano. Existe dentro del margen del espacio en las periferias de la y en su propio interior, otra ciudad alterna la cual se construye y modifica día a día, producida al margen de las políticas públicas y de los productos inmobiliarios y asistencia promovidos por la iniciativa privada.
Esta alteridad enmarcada por la ciudad formal, se realiza con grandes esfuerzos tanto físicos, económicos, humanos y sociales, donde las familias y la comunidad de este entorno característico, han producido una gran variedad de asentamientos, generando unas soluciones habitacionales propias, que ayudan de esta manera a suplir el déficit de vivienda y sobre todo, está acorde a su condición económica caracterizada por sus bajos ingresos.
Esta, casi anónima, oculta para muchos, se ha constituido la ciudad informal, espontanea y dinámica la cual debido a estas características, presenta signos relacionados a la condición de emergencia, condición de la cual sobresale la especialidad de ser inconclusa en su conformación y por la cual desarrolla la particularidad de ser procesivo, así logra poco a poco la expansión de la vivienda, del barrio y en consecuencia el desarrollo comunitario del conjunto.
Así, la falta de comprensión y entendimiento sobre la complejidad de los procesos sociales envuelven la construcción de espacios enmarcados en esta condición en la búsqueda de una producción del hábitat social. El fenómeno y la magnitud de los asentamientos humanos precarios evidencian, sin lugar a dudas, el esfuerzo de la población que ante la necesidad de un lugar para vivir y la imposibilidad de adquirir en el mercado viviendas adecuadas a su capacidad en relación a proporción por tamaño y a su capacidad adquisitiva, las han ido construyendo, paso a paso, en diversas modalidades, combinaciones y métodos.
Los fenómenos que suceden en los asentamientos informales tiene expresiones y manifestaciones concretas en términos económicos, que es necesario conocer, dimensionar y contextualizar para, “formular algunas hipótesis orientadas a establecer correctivos y estímulos a través de políticas públicas y fuerzas de la economía de mercado que conduzcan a superar limitaciones de la producción social en cuanto a calidad, productividad y sostenibilidad urbana”.5
En otras palabras lo que se denomina “producción social del hábitat”, tiene que ser delimitado, cuantificado y analizado en términos económicos para comprender su magnitud, sus flujos y para poder dilucidar democráticamente las mejores opciones de política pública e instrumentos de fomento y apoyo, que potencien y mejoren la capacidad y calidad de la producción social en una perspectiva simbiótica y corresponsable de sociedad y estado, ciudad y ciudadanía.6
Esta idea normativa, como concepto de cuantificación sobre la calidad de vida, se queda corto al relacionar el manejo de la informalidad y la espacialidad de esta en relación al fenómeno social en las que aquí se desarrollan, solo con el aspecto económico, financiero y fiscal, cuando el valor agregado de estos asentamientos es la riqueza social y cultural que en la base de esta descansa, la cooperación, la relación interpersonal y la construcción social, aspectos y características presentes fundamentalmente hasta el proceso de consolidación. La seguridad y la convivencia están incluidas dentro de esas virtudes en las primeras etapas de ese crecimiento, factores que lastimosamente se van perdiendo a medida que se logra una madurez del conjunto por tantos motivos, pero sobre el cual sobresale el mismo abandono del estamento público, el distanciamiento de la articulación urbana, la localización del asentamiento y la necesidad de unos pocos del control, a como de lugar del territorio.
El objetivo final debe ser el de brindar elementos que permitan hacer otra lectura al fenómeno, desde una perspectiva crítica pero concreta en efectividad que parte de reconocer el esfuerzo y los aportes tangibles e intangibles de los pobladores, como un recurso vital capaz de ser orientado y aprovechado con mayor eficiencia para beneficio de los asentamientos populares y del conjunto de la sociedad.
Los diversos imaginarios, costumbres y hábitos, se entremezclan para crear la heterogeneidad compartida por la gente que construye su diario vivir. La ciudad informal, responde a nada más que el porcentaje necesario para el desarrollo de las personas que lo habitan, esta, es la producción habitacional que más se aproxima a ser equitativa en la proporción física de la construcción, que si bien se dice, carece de espacios abiertos verdes y de congregación presentes en el urbanismo formal, estos viven e interactúan apropiándose de la calle y los intersticios como parte de el espacio vivencial de su casa, integrándose al barrio como sistema integral de habitabilidad.
Por esto, los desarrollos autogenerados, han estado más cerca a las demandas y requerimientos habitacionales de los grupos quienes los producen, ya que ellos mismos han hecho a su medida, según sus capacidades y necesidades, en el cual dentro de su proceso de consolidación, estos asentamientos, presentan mejores condiciones de habitabilidad, sustentabilidad y debido a su paulatino proceso de construcción, genera cohesiones sociales características, diferentes a las presentadas en la ciudad formal y crean pertenencia con el territorio, la relación con el lugar (topofilia).
Así pues, la mirada que se le debe dar al hábitat como tal, entendiéndolo como un sistema complejo, en el cual confluyen diversos factores que afectan, condicionan y dan el lineamiento para el funcionamiento optimo del mismo, donde hábitat no solo se debe entender como problema-solución de vivienda (del cual es una parte muy importante y prima sobre otros factores), pero en el cual se deben aplicar programas que refuercen ese sistema básico de generación y provisión de cobijo, los cuales sean el medio de inclusión a la ciudad (como hecho físico y a la sociedad como complemento socio-cultural).
En relación a esto, la noción de hábitat debe ser integral y aplicada no solo al tratamiento único de la vivienda (en todos los ámbitos en los cuales esta se desarrolla, siendo informal, formal, emergencia, reubicación…etc.). Hábitat es la conjunción de sistemas habitacionales, educativos y espacio público con razón social en el marco del desarrollo sistémico incluido el compromiso económico entre las partes (oportunidades de empleo y seguridad social), para el crecimiento integral de los sujetos urbanos. Por eso, el solo tratamiento de la vivienda como solución final, no es suficiente, menos aún, en el contexto de ciudades intermedias con limitados recursos y expectativas de crecimiento y oportunidad para la gran población en estado de informalidad.
Por esto, los planes, programas y proyectos deben ser integrales donde las prácticas de generación de vivienda y de reubicación destinadas a este grupo poblacional tienen que ser incluyentes, con seguimiento constante desde la pedagogía y el desarrollo cultural, exaltando las capacidades y el valor social de los hombres y mujeres que día a día construyen la ciudad alterna, en la que los proyectos espaciales y urbanos compongan ese vinculo tanto físico espacial como social, donde el urbanismo, genere urbanidad y sea la plataforma de integración con estos satélites habitacionales, la periferia y la marginalidad, en la real búsqueda del HÁBITAT SOCIAL.
Cuáles son las intervenciones que se deben hacer y cuál es el mejor método, no se discutirá en esta breve reflexión introductoria a la temática del “problema” del hábitat, las propuestas así como es la expresión de la vida en la informalidad, deben venir del aporte colectivo no solo de los técnicos y profesionales, sino de la dirigencia gubernamental y de los mismos moradores quienes modelan y son los supervivientes del día a día en nuestras ciudades, donde el respeto por la riqueza social y el orden expresado en los ámbitos urbanos informales no se desconozcan, tratando de convertirlos en el puente para la equidad y el entendimiento en la base de la diversidad de opciones oficiales como populares para solventar el mismo problema al déficit habitacional cualitativo.
*articulo basado en el trabajo de investigación denominado HABITARTE, Estudio de la Apropiación de la Vivienda y su Contexto en los Procesos de Formación, Expansión y Consolidación Barrial en Asentamientos Autoproducidos en Ladera. Manizales 1990 _ 2005.
1 GARCIA MARQUEZ, Gabriel. Cien Años de Soledad. Editorial Oveja Negra. 1984.
2 Seminario de Investigación, Línea de Profundización en Arquitectura y Hábitat, Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales. Documento Trabajo de Grado Posadas Nativas, Hábitat Transitorio de Ocio. Luís Eduardo Cerón Portilla. Mario Andrés Ojeda Casanova. 2005.
3 Informalidad esta referida a todas las actividades en desarrollo en forma paralela y/o alterna a las tradicionalmente
establecidas. Generalmente, estas están relacionadas al los aspecto económico en mayor medida, incluyendo para el caso el empleo, la educación y la vivienda.
4 Saldarriaga Roa, Alberto. Habitar como fundamento de la disciplina de la arquitectura. Revista al Hábitat. Universidad Nacional de Colombia. Febrero 2006. Pág. 4_5.
5 http://www.fedevivienda.org.co/psh/
6 ibíd.
BIBLIOGRAFIA
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· CERÓN PORTILLA, Luís Eduardo. OJEDA CASANOVA, Mario Andrés. Seminario de Investigación, Línea de Profundización en Arquitectura y Hábitat, Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales. Documento Trabajo de Grado Posadas Nativas, Hábitat Transitorio de Ocio. 2005.
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· DUHAU, Emilio. HÁBITAT POPULAR Y POLÍTICA URBANA. Universidad Autónoma Metropolitana. México 1998.
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· ROMERO, Gustavo. LA PARTICIPACION EN EL DISEÑO URBANO Y ARQUITECTÓNICO EN LA PRODUCCIÓN SOCIAL DEL HÁBITAT. Red XIV “Tecnologías sociales y producción social del hábitat”: subprograma para viviendas de interés social HABYTED del programa iberoamericano de ciencia y tecnología para el desarrollo. CYTED México, 2004.
· SALDARRIAGA ROA, Alberto. Habitar como fundamento de la disciplina de la arquitectura. Revista al Hábitat. Universidad Nacional de Colombia. Febrero 2006.
· SANTOS, Milton. LA NATURALEZA DEL ESPACIO. Técnica y Tiempo, Razón y Emoción. Editorial Ariel S.A. Barcelona, 2000.
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· UN-HÁBITAT. HÁBITAT Y DESARROLLO HUMANO. Cuadernos PNUD. Investigaciones sobre desarrollo humano. CENAC, UN-HÁBITAT, PNUD Colombia.
· YORY, Carlos Mario. TOPOFILIA O LA DIMENSION POETICA DEL HABITAR. Editorial Pontificia Universidad Javeriana. Segunda edicion marzo 2007.
· www.fedevivienda.org.co
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