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Vivienda y Salud Vivienda y salud, una cuestión fundamental. 

Msc. Eric Solera Mata, Sociólogo

Gerente de Desarrollo Comunitario,

Hábitat para la Humanidad América Latina y el Caribe.

 

La vivienda es un factor fundamental para la salud y el desarrollo de las familias y comunidades.  Para millones de personas alrededor del mundo, especialmente niñas y niños en condición de pobreza, mejorar su situación de vivienda puede marcar la diferencia entre tener una vida sana o padecer múltiples enfermedades,  entre ser escolarmente exitosos o sufrir rezago, entre prosperar o quedar atrapados en el círculo de la pobreza, entre  asegurar una vida de calidad o sufrir una muerte prematura.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el mundo hay unos 10 millones de personas que sufren el Mal de Chagas, sobre todo en América Latina. Las grietas o huecos en las  paredes de las viviendas precarias son los principales lugares donde se aloja el  vector de trasmisión de esta enfermedad, que es un insecto llamado chinche o vinchuca.  Se ha verificado que el 30% las personas afectadas por este mal sufren alteraciones cardiacas y el 10% son afectadas por problemas digestivos y neurológicos, entre otros.  Unas 10 mil personas mueren al año por la incidencia de este mal. La OMS considera indispensable el mejoramiento habitacional para combatir el vector de trasmisión, ya que no existe vacuna.[1]

UNICEF estima que más de 400 millones de niños de todo el mundo sufren de una falta de acceso seguro a agua y saneamiento, y que la falta de agua potable contribuye anualmente a la muerte de 1,5 millones de niños menores de 5 años por diarrea. Naciones Unidas estima que si se lograra un acceso universal en el año 2015, se evitaría la muerte de 2 millones de personas en el mundo, durante la década del 2020.

En países como los centroamericanos, entre el 20% y el 40% de las viviendas tienen piso de tierra.

Este tipo de cimiento genera una alta exposición de los niños y niñas menores pequeños a infecciones por parásitos intestinales trasmitidos por el contacto con la tierra (geohelmintos), cuya gravedad no solo reside en su efecto inmediato sobre su salud y nutrición, sino también sobre su desarrollo cognitivo.  Según un informe del BID y la OPS, se estima que “los niños pierden un promedio de 3.75 puntos de cociente intelectual por cada infección por geohelmintos”.  Además, “a largo plazo  estos parásitos pueden limitar el potencial económico hasta en un 43 por ciento”.[2]

Esta breve referencia de algunos indicadores ilustra como enfermedades gastrointestinales, respiratorias, infecciosas, parasitarias e, incluso, de carácter psíquico están fuertemente asociadas a causas que tienen que ver con las condiciones de la vivienda: su iluminación y ventilación, la disponibilidad de espacio, la calidad de los materiales y la construcción, el acceso a servicios básicos, las condiciones del entorno inmediato, su capacidad de proteger de los elementos del ambiente y de la incidencia de animales trasmisores de microorganismos perniciosos.

Frente a esta realidad desafiante, Hábitat para la Humanidad está construyendo estrategias de trabajo que consideran al menos tres aspectos claves  de la vivienda: sus características físicas y funcionales, su relación con el entorno, los usos y prácticas de las personas acerca de su vivienda.  Esto nos lleva a su vez a tres ámbitos de intervención estrechamente interrelacionados: el mejoramiento material de las viviendas, los procesos de educación y aprendizaje comunitario, el fortalecimiento de la organización de las comunidades en territorios seleccionados por su problemática.

Un ejemplo de ello es el proyecto realizado en la isla de San Andrés (Colombia).  A partir de un proceso de diagnóstico y de diálogo con la comunidad, se evidenció la urgencia de responder a la alta incidencia del dengue, la diarrea y la leptospirosis.  Se atendieron mejoras habitacionales mediante sistemas saludables de captación de agua de lluvia para su potabilización y uso seguro; se mejoró la calidad y disposición adecuada de las aguas residuales, así como el alcantarillado; también se acondicionaron los espacios de cocina para el almacenamiento y manipulación segura de los alimentos.  Además se realizó todo un trabajo de educación y acompañamiento con las familias, orientado a fortalecer o transformar prácticas culturales, de manera que sean ellas mismas las principales gestoras y garantes de su salud.    Se capacitaron además, agentes comunitarios con el afán de incrementar  la capacidad de gestión comunitaria en favor de la salud y que se evite así, la dependencia de actores externos a la comunidad.

Con este tipo de proyectos se modela en la práctica, una forma de intervención que puede ser replicada no solo por otras organizaciones sino por la formulación de políticas públicas locales y nacionales, las cuales son indispensables para lograr  transformaciones más amplias y profundas en favor de la salud y la calidad de vida de las familias que sufren la precariedad habitacional.    Estamos comprometidos con este esfuerzo, porque, al fin y al cabo, este es un caso donde podemos aducir sin exageraciones…  que se trata de un asunto que puede ser de vida o muerte.    [VP1]


[2] OPS, BID et al, Un Llamado a la Acción: Hacer frente a los helmintos transmitidos por el contacto con el suelo en Latino América y el Caribe, 2011


 [VP1]Buenísimo el final!

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Por Falguni Vyas

En la comunidad de Carrefour, justo en las afueras de Puerto Príncipe, lo que solía ser una cancha de futbol, ahora es hogar para 340 personas.

Más de 80 por ciento de Carrefour sufrió daños a causa del terremoto el pasado 12 de enero, el mismo que desplazó a más de un millón de personas. Aquí, las tiendas de campaña se esparcen en las aceras, las isletas de las calles y en cualquier espacio que sobre.

Sorprendentemente, dentro de estos campamentos la vida sigue normal. Escucho risas y el parloteo de la gente. Niños y niñas juegan con suiza; las mujeres cocinan las viandas del día mientras los niños juguetean. Se venden dulces y almuerzos calientes y una iglesia lleva a cabo oraciones todos los días. Con el sol caliente cayendo sobre las variadas y coloridas tiendas, estas comunidades se ven vibrantes e industriosas.

Aquí conozco a Kevvens Sineus y a su madre, Marie Lucy Sineus. Kevvens con sus 10 años, es dulce y sonriente. Su madre le está dando de comer un almuerzo de arroz y frijoles. Marie Lucy conversa con nosotros, explicando que su situación se ha complicado ya que Kevvens perdió su pierna durante el terremoto. Dice que no tenían mucho antes del terremoto y que ahora tienen mucho menos.

Miro a Kevvens y se encuentra riéndose y compartiendo chistes con sus amigos y hace a su madre reír. Él nota una gota de sudor cayendo por la cara de su madre. Él se levanta y se la limpia.

Son grandes los riesgos que presentan estos albergues temporales a las masas de gentes desplazadas.  Además de preocupaciones sobre la salubridad y seguridad de estas viviendas, la temporada lluviosa, que se acerca rápidamente, demuestra cómo los albergues son un asunto crítico. Muchas de las ciudadelas se encuentran en zonas bajas, donde las inundaciones amenazan constantemente.

Los deslizamientos de tierra son otra preocupación. Puerto Príncipe está rodeado por cerros y colinas que fueron desestabilizados por el terremoto y pueden ser agravados por las fuertes lluvias.

Los albergues temporales, parte de la segunda etapa del Plan de Respuesta a Terremotos de Hábitat para la Humanidad, pueden que no sirvan como una solución permanente, pero tampoco comprometen la salud o la seguridad de familias como los Sineuses. Estas estructuras básicas tienen un esqueleto de madera y acero. Sus techos de metal y plástico ofrecen una barrera contra la lluvia y el viento.

Los primeros de estos albergues serán enviados a las comunidades de Leogane y Cabaret. Las familias que reciban estos albergues habrán limpiado sus lotes a través de programas como “dinero por trabajo” (Cash for Work).

Como parte de la fase de rehabilitación y limpieza en la recuperación de Haití, el programa “Dinero por trabajo” (Cash for Work) organiza a personas en barrios afectados y ofrece dinero como incentivo a cambio de labor en la limpieza de comunidades.

Haití tiene un largo camino que recorrer hacia la recuperación. Pero el pueblo es fuerte y comprometido. Ellos reconstruirán, y lo harán con una sonrisa.

Falguni Vyas es una especialista de mercadeo para Hábitat para la Humanidad Internacional, localizado en Atlanta.

Gracias a Felipe Gurdian por su apoyo voluntario en la traducción de esta entrada.

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Compilado por Shelly Whittet

Para muchos colaboradores de Hábitat para la Humanidad, el trabajo de apoyo para Haití consiste en mecanografiar frenéticamente en sus computadoras o llevar a cabo interminables conferencias telefónicas para lograr más ayuda. Otros, oran en silencio mientras su día a día continua.

Algunos miembros de la familia Hábitat ha trabajado sin cansancio en Haití durante los traicioneros días que le siguieron al terremoto de 7.0 grados.

Con un denso polvo flotando en el aire y el suelo aun retumbando con las réplicas, viajar a Haití fue un acto de verdadera valentía y compromiso. La acción rápida del compasivo e instruido equipo, siempre dispuesto a seguir su llamado, ha empezado a pavimentar el largo camino hacia la recuperación.

 

Historias de Haití

“Estaba caminando por una improvisada comunidad hecha de telas, cuando una señora me preguntó si me gustaría un vaso de agua. Vi muchas cosas soprendentes, pero lo que más me soprendió fue lo agraciado que es la gente haitiana. Esa no es una historia que estoy viendo cubierta por los medios”.

 Steve Little, Hábitat para la Humanidad América Latina/Caribe

“Estoy sorprendido de la valentía de los haitianos…

“Por ejemplo, el director nacional, Claude Jeudy, presenció cómo su oficina se derrumbaba, literalmente. El se encontraba dentro del edificio cuando sucedió el terremoto. Su vida se vino abajo. Muchos de sus amigos están todavía desaparecidos, sin embargo el continua trabajando duro, ajustándose continuamente, afrontando la atrocidad diaria. La gente de Hábitat, y más aún, la gente de Haití, están trabajando para reconstruir sus vidas.

“En los campos, vimos más sonrisas que lagrimas o por lo menos, mucha aceptación. Debajo de cada edificio hay alguien que conocieron, alguien a quien amaron. Los recuerdos están en todos lados; hasta en el aire. Aún así, la gente continua. Todavía hay gente comprando, vendiendo, bromeando, amando, sobreviviendo.

La habilidad del espíritu humano es avasalladora, hermosa y aterradora“.

—Chris Mattle, director de imagen y video para HPHI, viernes 22 de enero.

“En general,  la gente que nos hemos encontrado parece estar tomando su precaria situación y la de su ciudad lo mejor que pueden. Esto, para mí, es más notable que las tensiones que se han estado reportando constantemente en las noticias”.

—Steffan Hacker, fotógrafo de HPHI, viernes 22 de enero.

“Las historias diarias se presentan a través de los sobrevivientes. Nuestro propio equipo de Hábitat en Haití ha sufrido el impacto, muchos de ellos perdieron a miembros de su familia, otros perdieron sus hogares y muchos se encuentran durmiendo en la calle sin el beneficio básico de una carpa.

“A pesar de su tragedia personal, ellos vienen cada día a la oficina con un renovado sentido de urgencia, propósito y esperanza. Lo veo en sus caras, en las mañanas cuando se juntan en la cocina para su primera taza de café. La energía del día empieza y el espíritu de camarería se respira en el aire de la nueva oficina de Hábitat en Petionville. Lo veo en sus sonrisas mientras les dan la bienvenida a los nuevos voluntarios de Hábitat que vienen de todo el mundo para ayudar a Haití a recuperarse y reconstruirse.

“Espíritus alzándose de los escombros”.

—Dominique  Rattner, vocera de HPHI en Haití, martes 26 de enero.

“Todavía hay mucho sufrimiento, gente desesperada por los recursos básicos.

“La distribución de comida y agua está mejorando, pero en toda la ciudad y áreas circundantes dañadas severamente por el terremoto, hay mucha gente aún en espera. Se necesitan con urgencia suplementos médicos. Hablé ayer con dos personas que visitaron tres hospitales diferentes y todos están trabajando con muy pocos recursos.

Sólo espero que la situación mejore rápidamente. Cada minuto cuenta“.

—Dominique Rattner, martes 26 de enero.

“Entre los cantos de oraciones Haitianos, sobre todo cuando oscurecía y las estrellas en aquel cielo tan oscuro, mis oraciones y rosarios iban y venían sin parar; fue un encuentro mas pero  intenso con Dios y podía sentir que cada estrella era una oración que hacían por nosotros, era un descanso espiritual que a pesar de sentir abandono podía al mismo tiempo sentir en el fondo en lo más espiritual de mi ser esas gotas que refrescaban mi alma; solo podían ser….sus oraciones. ¡Que Dios les Bendiga!

Quiero pedir Paz para la gente de Haití, que se lo merece. No se imaginan lo lindos y educados, sus miradas y gestos amables quedaron grabados en nuestro corazón”.

—Susan Herrera, la nueva Directora de Finanzas de HPH ALC para Haití, en una nota escrita el 16 de enero. Herrera, su esposo y sus dos hijos habían salido Costa Rica para vivir en Haití ocho días antes del terremoto.  

Por favor comparta esta dirección y mantenga a Haití en sus pensamientos y oraciones.

Leer esta entrada en español

Compiled by Shelly Whittet

For many here at Habitat for Humanity, the work to support Haiti includes typing furiously at computers or endless conference calls to pound out details of aid to come. For others, silent prayers for Haiti happen while their day-to-day work continues.

Some in the Habitat family have worked tirelessly inside Haiti during the treacherous days after the magnitude-7.0 earthquake. With dust thick in the air and the ground still rumbling with aftershocks, travel into Haiti was an act of real courage and commitment.

The quick action of compassionate, knowledgeable staff willing to do what they are called to has begun to pave the long road to recovery.

 

Stories from Haiti

 “I was in Haiti two days after the earthquake. Shortly after arriving, I was walking through a community of makeshift tents and shelters, doing my best to capture the the magnitude of the disaster and the astounding number of families who had been left with next to nothing.

“While walking by one of the shelters, a woman asked me if I would like a glass of water.

“I saw a lot of things that surprised me on my trip. But I was most surprised by the graciousness of the Haitian community. That’s a story I’m not seeing covered by the news.”

—Steve Little, HFH LAC Public Awareness Director, Wednesday, Jan. 20

“I’m amazed by the resolve of the Haitian people…

“As an example, the national director, Claude Jeudy, has seen his office crumble—quite literally. He was in the building during the quake. His life has been torn apart. Certainly he has friends missing. But he is working so hard, constantly adjusting, rolling with the daily awfulness. The people of Habitat, and more importantly the people of Haiti, are working to rebuild their lives.

“At the camps, we didn’t see so many tears as we did smiles, or at least acceptance. Under every building is someone they know, someone they love. The reminder is everywhere; it’s in the air. But still they go on. Still there are people buying, selling, joking, loving, surviving.”

The ability of the human spirit is overwhelming, wonderful and terrifying.”

—Chris Mattle, HFHI manager of film and photo production, Friday, Jan. 22

“At this point I’d have to say how impressed I am with the staff of Habitat Haiti, all of whom have been affected directly and profoundly by the quake yet still come in ready to work, making plans for the organization’s immediate and long-term response. It’s inspiring.

“In fact, generally the people we’ve encountered seem to be handling their extreme situations and the condition of their city as best they can. This is more remarkable to me than the tensions that have been reported so much in the news.”

—Steffan Hacker, HFHI photographer, Friday, Jan. 22

“Every day stories present themselves from survivors. Our own Habitat staff members in Haiti have been impacted, several of them losing family members, others losing their homes, and many sleeping outside without the basic benefit of tents.

“Despite their own personal hardships, they come, each day, to the office with a renewed sense of urgency, purpose and hope. I see it on their faces, in the morning as they gather in the kitchen for their first cup of coffee. The energy of day begins, and the spirit of camaraderie breathes life throughout Habitat’s new office in Petionville. I see it in their smiles as they welcome new Habitat arrivals from around the world who come to help Haiti recover and rebuild: spirits rising from the dust.”

—Dominique Rattner, HFHI media relations representative, Monday, Jan. 25

There is still immense suffering, with people in desperate need of the basics.

“Distribution of food and water is improving, but many people are still waiting across the city and outlying areas hit hard by the earthquake. Medical supplies are still in dire need. I spoke with two people yesterday who visited three different hospitals, and all of them are working with very few supplies.

I only hope the situation improves quickly. Every minute counts.”

—Dominique Rattner, Tuesday, Jan. 26

“I sense that people may lose interest soon and their attention will move on to other important things…

“…I really hope they’ll keep the people of Haiti in mind. There’s a lot of work to do down here, and there will be for a long time to come. The struggle has only just begun for so many families.”

—Steffan Hacker, Wednesday, Jan. 27

“In between the Haitians’ sung prayers, especially when it got dark and the stars came out in that very dark sky, my prayers and rosaries rose and fell without stopping…

…it was simply a very intense encounter with God, and I felt that every star was a prayer being sent up for us. It was spiritual support, and despite feeling abandoned, I could still feel to the depths, to the most spiritual part of my being, those drops of water that refreshed my soul, which could only be …people’s prayers. May God bless them all!

Above all, I wish Haiti peace because it deserves it. You can’t imagine how lovely and thoughtful these people are. Their friendly expressions and gestures will remain forever engraved in our hearts.”

—Susan Herrera, Habitat for Humanity International’s new finance director for Haiti, in a note written Jan. 16. Herrera, her husband and two children had moved to Haiti from Costa Rica eight days before the earthquake.

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Dominique Rattner inició su carrera de tiempo completo con Hábitat para la Humanidad Internacional de una manera no muy directa: viajó desde su hogar en Alabama hasta Atlanta, después a Washington D.C. y luego a Miami, todo para poder tomar un vuelo disponible hacía República Dominicana, a esto le siguió un viaje en bus y luego en carro hasta llegar a Haití.

Dominique arribó a Puerto Príncipe, la dañada capital del país, hoy hace ocho días,  menos de una semana después del terremoto del 12 de enero, un día que normalmente hubiera sido tranquilo en su oficina del Departamento de Recursos en Atlanta. Debido a su experiencia en comunicaciones y su conocimiento de Haití, Dominique fue “prestada” al Departamento de Comunicaciones y desde su llegada a Puerto Príncipe, ha estado encargándose de los requerimientos de los medios de comunicación, siendo el vocero de Hábitat y organizando entrevistas. Rattner y el fotógrafo de HPHI, Steffan Hacker, con el cual hizo el viaje, tienen planeado su regreso para el final de la semana.

Shelly Whittet, una escritora para HPHI, estuvo intercambiando correspondencia con Rattner para comentar sobre su experiencia.

Q. ¿Puedes contarnos un poco sobre ti y sobre tu experiencia con Hábitat? ¿Y cómo es que sabes hablar Creole?
A.
Me involucre con HPH en el año 2003 mientras trabajaba en Eléctricos Schneider, una de las corporaciones asociadas a Hábitat. En mi puesto de encargada de comunicaciones y luego como directora, estuve a cargo de la asociación de la compañía con HPH.
Yo comencé a vivir en Haití en 1982 cuando mi padre, estando en la Embajada Norteamericana,  fue designado a Puerto Príncipe. Haití fue mi hogar hasta 1992. Habló inglés y puedo comunicarme en un Creole muy básico.

Q. ¿Cuéntanos,  dónde estás viviendo? ¿Cómo consigues agua y comida?
A.
Afortunadamente, fuimos bendecidos con un hotel que ya esperaba nuestra llegada – el Hotel Maximum, no muy lejos del aeropuerto. Yo venía preparada para dormir en el piso o en la calle, así que esto fue una gran sorpresa. También traje conmigo agua para tres o cuatro días y barras de granola. A partir de ayer (viernes, 22 de enero) tiendas pequeñas han comenzado a abrir de nuevo cerca de nuestra oficina de Hábitat en Petion-Ville así que ahora puedo reaprovisionarme con agua, galletas, pan, queso y fruta.

Q. ¿Descríbenos lo que has visto?
A.
La devastación es inmensa.  Desde pequeñas casas de concreto hasta grandes edificios gubernamentales cayeron deshechos al suelo. Muchas casas se han caído deslizadas  desde las colinas que serpentean toda ciudad. Otras aún cuelgan precariamente desde los bordes. Es difícil explicarlo con palabras: hay grandes y pequeñas áreas llenas de carpas, algunas en campos abiertos y otras casi escondidas en pequeños claros; las familias duermen en el exterior bajo carpas improvisadas, los bebes y niños duermen cerca de las carreteras bajo sabanas sujetas apenas por largos palos. Muchos duermen en el exterior porque perdieron su hogar, otros por miedo a las réplicas.

Visité brevemente un hospital en la calle Delmas, un área devastada por el terremoto. Los pacientes estaban acostados afuera, en el piso, el corredor lleno de camas y catres – gente de todas las edades con toda clase de heridas. Esta fue una de las escenas más difíciles de presenciar.

Ahora estamos viendo camiones de reparto de agua y unos pocos camiones de basura. Ayer, los supermercados pequeños, sucursales de bancos y oficinas de transferencia de dinero comenzaron a abrir. Las colas se extienden toda una cuadra – la gente necesita desesperadamente dinero. Señoras del campo están llegando en tropel para vender su producto en las aceras (mangos, papas, clementinas (una variedad de la mandarina), pepinos, cebollas verdes, etc.) y están comenzando a surgir pequeños kioscos que venden desde champú hasta baterías.  Algunas personas están barriendo sus aceras tratando de regresar a un cierto nivel de normalidad en sus vidas. He visto también gente que empieza a limpiar los lotes con escombros así como a terminar de derribar lo que queda de sus hogares. La vida económica en Haití está comenzando a tomar forma de nuevo.

Q. ¿Qué deberían saber aquellos que no están ahí físicamente, desde la perspectiva de alguien que está ahí presente?
A.
Que los haitianos son unas de las personas más valientes, resistentes, amables y pacientes que he conocido en mi vida. Aún enfrentando la tragedia, no pierden la esperanza y la fe. La gente se reúne en los campos a cantar por las noches, en medio de una obscuridad total, cantando juntos como si estuvieran en un escenario, como un coro que levanta los espíritus…esto es algo que nunca olvidaré.

Trasladarse de un lado a otro en Puerto Príncipe en medio del tráfico y los escombros es un reto diario.
 (Foto por Steffan Hacker – HPH Internacional)

“Muchos duermen en el exterior porque perdieron su hogar, otros por miedo a las réplicas.” -Dominique Rattner
(Foto por Steve Little – HPH América Latina / Caribe)

En los campamentos, las familias tratan de volver a la vida normal, o a lo que más se asemeje a esta.
(Foto por Steve Little – HPH América Latina / Caribe)

“Los haitianos son unas de las personas más valientes, resistentes, amables y pacientes que he conocido en mi vida.” -Dominique Rattner
(Foto por Steve Little – HPH América Latina / Caribe)

“El proceso de recuperación será largo y retador por lo que necesitaremos apoyo sostenido.” -Jonathan Reckford, CEO Hábitat para la Humanidad Internacional
(Foto por Steve Little – HPH América LAtina / Caribe)

Por favor sigan orando por la gente de Haiti y por los colaboradores de Habitat para la Humanidad que se encuentran allí haciendo lo mejor posible para ayudar bajo circunstancias cada día más desafiantes.

Dona a los esfuerzos de Hábitat para la Humanidad para la recuperación a largo plazo de Haití

Muchas buenas vibras a voluntaria Cariño Garcia por su excelente trabajo ayudandonos a traducir los artículos en estos días… :)

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La siguiente es una entrevista con Luis Sandoval, quien ha trabajado con muchas brigadas de voluntarios con Hábitat para la Humanidad Costa Rica. Nos comparte su opinión sobre el valor de las personas voluntarias, qué significa el voluntariado para Hábitat, una experiencia muy “Hábitat” y más.

¿Por qué es importante el voluntariado?

Voluntariado es la expresión humana de cariño por la gente y la certeza de que tomando acción hacemos la diferencia en el mundo. Un voluntario es un agente de cambio, actúa y motiva a otros a tomar acción, a involucrarse.

Voluntariado es la oportunidad de ser parte de un  acto de solidaridad, es la oportunidad de dedicar nuestra persona a otros a quienes sentimos que lo necesitan.

¿Por qué el voluntariado es importante para la misión de Hábitat para la Humanidad?

Es un motor, el que personas se involucren en nuestra idea hace que esa idea se transforme en realidad y nos da validez, apoyo, nos dice que vale la pena, que hay gente que comparte esta idea o que piensa que la idea merece su esfuerzo.

Los voluntarios motivan a otros a actuar, o en último caso motivan a las personas a pensar al respecto y desearlo. Las familias se motivan y se llenan de esperanza e ilusión así como logran tener la confianza de que ellos mismos pueden colaborar. He visto muchas familias con cara de “no lo puedo creer… todas estas personas vinieron a ayudarme a construir mi casa”. Es una cara de sorpresa que se transforma en una expresión de alegría sincera muy rápida y espontáneamente. El voluntariado y los voluntarios son la parte humana de Habitat para la Humanidad, es el elemento que potencia que la humanidad sea el eje principal de toda nuestra idea.

Los voluntarios motivan a la comunidad, les enseñan, los hacen reflexionar, los maravillan muchas veces, sobre todo en zonas rurales. Los voluntarios son un evento comunitario. Los voluntarios motivan a los constructores, a los que reciben un pago por su labor que muchas veces es bajo y en condiciones difíciles y la diferencia en su trabajo y en su estado emocional es muy palpable.

Los voluntarios motivan a los coordinadores, más allá de las dificultades logísticas y algunas veces culturales, los voluntarios nos ayudan a ser mejores personas cada día. 

¿Cuál es la diferencia entre el voluntariado de corto plazo y el voluntariado de largo plazo?

A corto plazo son funciones muy específicas y reducidas, en nuestro caso un voluntario corto plazo es de gran ayuda en construcción. Los voluntarios largo plazo son mucho más versátiles y son también un gran recurso.  De las mayores posibilidades que veo al voluntariado largo plazo es enriquecer a la organización con personas comprometidas y ojalá con experiencia en el campo que se esté colocando.

Cuéntanos de uno de sus mejores momentos relacionados al voluntariado.

Recientemente estamos trabajando con una familia en San Isidro de Perez Zeledón, una familia de adultos mayores quienes obtuvieron el beneficio del Bono de la Vivienda del Gobierno que Habitat les ayudó a tramitar y actualmente estamos en construcción. El señor sufrió un derrame hace un año y medio, lo que retrasó el proceso. Don Mario, el señor de la casa, está postrado en una cama desde que sucedió el derrame, no hablaba mucho, no se mostraba concentrado, su movilidad es muy dificultosa, moviendo básicamente sus brazos, sin poder caminar.

Con motivo de la llegada de los voluntarios hace una semana, se movilizó a la pareja a un aposento improvisado, sin embargo don Mario sorprendentemente está muy comunicativo, logra conversar, sentado en su silla de ruedas incluso posó para una foto grupal.

La semana siguiente programamos otro grupo para ir a continuar la obra y ya la familia nos ha invitado a que a nuestro arribo vayamos directo a su casa el domingo a tomar café para compartir con los voluntarios y hacer amistad antes de iniciar la construcción. La familia actualmente viven en un cuartito que se improvisó para ellos dentro de la propiedad, sin embargo están motivados y deseosos de participar y seguir adelante.

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“Esta ha sido una experiencia invaluable para mí. Aún trabajando dentro de la oficina, no directamente con las familias o construyendo casas, ha sido muy satisfactorio poder participar tras bambalinas y ayudar al equipo a salir fuera de las oficinas y hacer lo que mejor hacen: coordinar, construir, apoyar a las familiar, organizar y dar la bienvenida a los voluntarios”.

Nunca antes había sido voluntaria. Lo había pensado, pero siempre estaba ocupada con el trabajo y la vida diaria. Hasta hace poco, cuando renuncié a todo eso y surgió la oportunidad de trasladarme a Costa Rica, me di cuenta que esta sería la oportunidad de relacionarme con algún tipo de ONG. También pensé de forma un poco egoísta que esta sería una gran oportunidad para conocer el país fuera de los límites de la comunidad de extranjeros a la que habíamos llegado.

Esta ha sido una experiencia invaluable para mí. Aún trabajando dentro de la oficina, no directamente con las familias o construyendo casas, ha sido muy satisfactorio poder participar tras bambalinas y ayudar al equipo a salir fuera de las oficinas y hacer lo que mejor hacen: coordinar, construir, apoyar a las familiar, organizar y dar la bienvenida a los voluntarios.

Me inspira  el equipo de Hábitat para la Humanidad Costa Rica y el trabajo que realizan aquí. El grupo está dedicado a la causa, con un gran interés en las familias a las que ayudan y siempre decidido a encontrar nuevas formas de llevar esperanza a la gente, todo esto es tan contagioso que estoy aprendiendo que las recompensas son mucho más gratificantes que las siempre variables utilidades monetarias del mundo corporativo de donde vengo. 

Además de todo lo anterior, mi español está mejorando. He aprendido mucho acerca de la cultura Costarricense y continúo aprendiendo sobre el país y su gente cada día que pasa.

Estoy agradecida de ser parte de una organización con este espíritu de generosidad, amabilidad y grandes niveles de energía y compromiso al equipo de Hábitat y sus partidarios.

Christine Rothdram
Costa Rica

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Soy Patrick Thompson, voluntario internacional de Vancouver, Canadá. Durante los últimos seis meses, he tenido la oportunidad de colaborar como Voluntario Coordinador de Hábitat para la Humanidad Argentina. En este puesto trabajo como voluntario, ayudando a reclutar, entrenar e integrar otros voluntarios al programa y ponerlos al tanto de las prioridades de esta atareada ONG. Lo que inició como una idea hace casi un año se transformó en realidad el pasado Junio cuando llegué a Buenos Aires.

Quizás te preguntes: “¿Porqué atravesar el mundo para ser voluntario?”. Para mí fue por instinto, un fuerte deseo de ofrecer mi motivación y habilidades a una causa en la que creo: voluntariado comunitario. La inspiración para trabajar con HPHA se originó de mi propia experiencia como voluntario de Hábitat Nueva Orleans, donde trabajé mano a mano con voluntarios de toda edad y clase social. Al igual que yo, muchos fueron sacados de su zona de confort,  animados por el sentimiento colectivo de que las acciones individuales pueden hacer la diferencia. Mi meta era dirigir este poderoso sentimiento hacia un puesto organizacional.

Al llegar a Argentina, me di cuenta rápidamente que el espíritu del voluntariado,  a pesar de estar vivo y latente dentro de la organización HPHA, era apenas un concepto relativamente nuevo en el país. Con esto en mente, mi primera tarea fue ayudar a la organización a expandir su alcance local con la introducción de un nuevo programa para voluntarios. Mes a mes, a través de reuniones semanales y sesiones de entrenamiento, llegué a la conclusión de que este espíritu no estaba perdido si no tan sólo inactivo. Con un poco de estimulo, los voluntarios locales comenzaron a hacer valer sus puntos de vista y a desarrollar sus propios papeles dentro de los proyectos de mejoras a la comunidad de HPHA. Cada paso dado, sin importar lo pequeño que sea, ha llegado a dejar una gran huella.

El trabajo de hacer el programa de voluntarios en Argentina continúa y me siento muy privilegiado de ser la persona responsable de dar respuesta a todas las inquietudes de los voluntarios potenciales. Recibo correos electrónicos diarios de personas alrededor del mundo, todos en busca de participar de alguna manera en este proyecto. Estos mensajes me animan a seguir  trabajando y me recuerdan de la gran cantidad de interés que está esperando ser llamado a la acción. Tengo la esperanza que el voluntariado comunitario continúe creciendo en lugares como Argentina, donde las necesidades son grandes y las oportunidades para actuar están vigentes.  

Patrick Thompson
Movilización Comunitaria
Hábitat para la Humanidad Argentina

Un agradecimiento especial a voluntaria Cariño Roche Garcia por traducción.

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Kelsey Halena ha sido haciendo un trabajo voluntario con Hábitat en Costa Rica desde septiembre de este año. Para los próximos seis meses continuirá en su capacidad de Coordinadora del Programa de Voluntariado Internacional para América Latina y el Caribe. En la entrada siguiente, Kelsey nos ofrece una perspectiva única de cómo es vivir lejos de su hogar.

1. Utilizar la tecnología sin remordimientos
Hace unas noches estaba conversando con un amigo en Facebook sobre cómo les iba a mis conocidos en Minnesota. Al mismo tiempo, mi papá me envió un mensaje vía Skype preguntándome sobre mi día en el trabajo. Después de la cena, llamé a otro amigo vía iChat para conversar con él personalmente (tecnológicamente hablando). No hace falta decir que no estoy del todo desconectada de la vida de mi familia y amigos en casa. Sé que esto puede parecerle a algunos como que le resto tiempo a mi experiencia aquí en Costa Rica, que en vez de pasar tiempo hablando con mis amigos debería estar explorando el país. Pero esto me ha ayudado a no extrañar tanto mi hogar y alguna veces a darme cuenta lo feliz que soy de estar aquí en vez de en casa. Mientras mis amigos realizan las mismas actividades semana a semana a mí se me ha otorgado esa oportunidad única. Así que al finalizar el día, puedo escoger entre los varios medios de comunicación a mi alcance y conectarme con cualquiera, ya sea en Minnesota o en California. Por supuesto que esto no se compara con estar físicamente cerca de mi familia y amigos, pero es definitivamente más rápido y conveniente que la correspondencia por escrito que mi mamá solía mantener con su familia mientras vivía en Suiza. A ella le encanta recordarme los beneficios de la tecnología y generalmente lo hace vía Skype.

2. El tiempo no se detiene
El día que llegué a mi nueva habitación en San José, Costa Rica, un 4 de Septiembre, me pregunté cómo se me había ocurrido pensar que iba a aguantar estar aquí durante nueve meses. Me parecía demasiado tiempo, muchas cosas pasarían y yo me las iba a perder. Ahora, cuando pienso en los últimos dos meses y medio me pregunto a dónde se ha ido el tiempo. ¿Cómo puede ser que ya haya pasado casi un tercio de mi viaje? Todavía tengo muchas cosas que hacer, tantos lugares a donde ir. ¿Y los viajes que mi familia y amigos planean  hacer a Costa Rica? Antes parecían tan lejanos y ahora debo comenzar a hacer reservaciones en hoteles pues ya falta poco para que vengan. Se suman las noches de cenas y conversaciones con mi familia anfitriona y aún las tardes que me quedo en casa, sin que nada aparentemente importante suceda se juntan para complementar mi tiempo aquí. Así que intento aprovechar al máximo mis fines de semana, visitando todos los lugares maravillosos que no estoy segura pueda volver a ver. Porque el tiempo no se termina pero mi estancia aquí sí. Así que cuando regrese a soportar el frio invierno de Minnesota podré recordar esos fabulosos días en San José cuando podía vestir pantalonetas cortas y camisetas en Noviembre.

3. Lo que pensé que necesitaba
Ya sea por falta de dinero o falta de acceso a tiendas – o una buena combinación de ambas, pero ya no compro cosas que no necesito. Desde que llegué a San José me he dado cuenta que las cosas que creía “necesarias” en Minnesota no lo son. ¿Las 20 playeras que guardaba en una gaveta que apenas y se podía cerrar? Me va igualmente bien con las cinco que llevo en mi única maleta. ¿Y los tres pares de zapatos iguales de diferente color? El único par que traje conmigo sigue  resistiendo. ¿Por qué entonces tengo la necesidad en casa de guardar tanta cosa innecesaria, si todo lo que REALMENTE necesito cabe en una maleta? Claro, hay veces en que desearía haber traído conmigo mi secadora de pelo. O el libro que quiero leer y dejé en mi estantería. La falta de objetos ha creado mucha simplicidad en mi vida y un proceso de toma de decisiones mucho más fácil.  Después de todo, ¿qué tan difícil puede ser decidir que empacar para el fin de semana, si todo lo que poseo cabe en dos bolsas? Tengo todo lo esencial y nada más que desordene mi vida.

4. Siempre despierta, siempre encendida
Antes, después del trabajo, generalmente me iba a casa, encendía la televisión y apagaba todo lo demás, incluyendo mi mente. Antes de venir a Costa Rica trabajaba de niñera de tres niños de 1, 3 y 5 años. Esto realmente acababa con mi energía y lo único que quería al llegar a casa era cerrar los ojos y dejar mi mente en blanco. Mi trabajo en Hábitat para la Humanidad es completamente diferente ya que debo estar en la oficina, por lo general sentada frente a la computadora. Aunque mi cuerpo no está en constante actividad como cuando era niñera, mi mente definitivamente no tiene descanso. Entre correos electrónicos, llamadas telefónicas y conversaciones en español alrededor mío, llego a la nueva oficina, a los nuevos compañeros de trabajo y a nuevos métodos. Al final del día mi cerebro no se desconecta, como yo algunas veces quisiera. En una simple caminata de 15 minutos de regreso a casa, observo y descubro cosas nuevas cada día. Las pautas del trafico, los horarios de otros, el ambiente…las cosas cambian cada día en el transcurso de mi oficina a mi casa, pequeños detalles que nunca habría tomado el tiempo de notar en Minnesota. Una vez en casa, me espera mi mamá anfitriona quien se ha pasado el día limpiando y cocinando en espera de la llegada de su familia. Todo esto es algo que me tomó un tiempo acostumbrarme (pero no puedo decir que fuera difícil). Hasta el momento de cerrar los ojos al final del día, mi cerebro es un constante receptor, absorbiendo todo lo que se cruza a su paso, lo que me ayuda a dormir bien por las noches.

5. Soy capaz
Hubo muchas veces en que pensé que no era capaz de ir al mecánico sola porque no sabía que decirle sobre lo que estaba  mal con mi carro. O cuando no hice algo tan insignificante como irme de paseo por mi cuenta durante el fin de semana, porque no creía poder planearlo y me ponía nerviosa de sólo pensar que me perdería o equivocaría en algo. Esto es lo maravilloso de ser dejada a mitad de un país extraño. Es quedarse o huir. Si mi decisión hubiera sido huir hubiera llegado justo al mismo punto, sin nunca despegar hacía algo nuevo. Así que decidí quedarme. Resulta ser que poseo un espíritu luchador y dispuesto a todo, más de lo que yo creía. Me siento a gusto con planear el fin de semana, con un nuevo trabajo, una nueva familia, un nuevo país. No puedo evitar sentirme un poco más independiente cada vez que termina un fin de semana de excursión. Pero no solamente se trata de las actividades del fin de semana. Afortunadamente, mi capacidad se mantiene durante los siete días de la semana, asegurándome que con sentido común y confianza seré capaz de mantener la lucha por esta buena causa.

Volcán Poas | Costa Rica

Un agradecimiento especial a Cariño Garcia Roche por su traducción de esta entrada.

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“En la organización siempre hay un espacio para compartir los talentos y mostrar el amor y la solidaridad”.

Diana SandovalDiana Sandoval tiene 21 años, de nacionalidad colombiana, participa como voluntaria con Hábitat para la Humanidad Chile en los proyectos Nuestros Hijos Vuelven a Casa y la Escuela de Líderes, desde julio de 2009.

Para Diana su experiencia como voluntaria al conocer la vida de niños y niñas con enfermedades catastróficas y a líderes de comités que llevan años trabajando para tener o mejorar su vivienda, ha sido impactante, ver sus carencias, potencialidades, ganas de salir adelante, la ha comprometido mucho mas con estos proyectos.

“La familia para los niños y niñas es fundamental, ya que es en su interior donde ellos y ellas reciben la base de su vida afectiva y emocional, es por esto que para nuestros niños y niñas es fundamental recibir el apoyo de cada uno de los miembros de la familia para su bienestar”.

En la escuela de líderes, “Cada taller es un reto, un proceso de diálogo de saberes, es gratificante ver como los líderes participan y reflexionan respecto a sus prácticas de administración de sus ingresos en familia, a través de la experiencia de cada uno que aporta elementos importantes y útiles para la vida cotidiana, de esta forma se crean hábitos de ahorro que les permite alcanzar sus metas futuras de vivienda, uno de los aspectos más importante es que se promueve el compromiso de los líderes al tener que convertirse en replicadores del conocimiento aprendido y compartirlo a un promedio de 30 personas más de sus organizaciones”.

Diana invita a otros voluntarios y voluntarias de la region unirse a esta causa, “Es una experiencia maravillosa”, concluye Diana. “En la organización siempre hay un espacio para compartir los talentos y mostrar el amor y la solidaridad”.

Fuente: Hábitat para la Humanidad Chile

Para aprender más sobre los proyectos y el voluntariado en Chile, visita la página http://www.habitat.org/lac/quienes_somos/chile_profile.aspx.

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